Adolescentes con diabetes

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Erik está a punto de cumplir 15 años y hace dos años le detectaron diabetes mellitus. Para él, al principio fue un golpe fuerte debido a que se vio obligado a cambiar sus hábitos de vida radicalmente, cuidarse, aprender a administrarse la insulina y hacer algunas adecuaciones en lo que respecta a su dieta. Además, admite que también sintió mucho miedo.

“Yo pensé que podía perder un pie o la vista o que hasta me iba a morir muy pronto”

“Por lo mismo me sentía muy presionado por hacer lo que después ya no iba a poder realizar como jugar básquetbol, que tanto me gusta o salir con mis amigos y mis primos a jugar boliche; y al mismo tiempo, creía que ya no tenía que preocuparme de nada, después de todo ya me iba a morir y no importaba si sacaba o no buenas calificaciones o si era parte del equipo de fútbol de la escuela. Sentía mucho miedo y coraje de todo, porque además no me gustan las inyecciones y ahora tendrían que picarme todos los días”, confiesa Erik.

Aunado a los conflictos emocionales que tiene un paciente infantil, también debe enfrentar diversas problemáticas familiares

Desde el hecho de que la mayoría de las veces no hay aceptación del padecimiento por parte de los padres, lo cual impacta en la forma en que el niño la asumirá, darse cuenta de que la rutina de todos los miembros de su familia sufrirá alteraciones y que quizá sus hermanos lo responsabilicen de ello y manifiesten su disgusto, hasta saber que se trata de una condición de vida que no cambiará nunca.

Si me apoyas, me das seguridad

Cuando nos enfrentamos a un padecimiento de este tipo, es común que la preocupación inicial sea la de procurar un tratamiento médico adecuado que le permita al niño controlar la enfermedad y llevar, en la medida de lo posible una rutina sin mayores alteraciones. No obstante, la atención al aspecto psicológico queda en un lugar secundario, sin considerar que influye positivamente en la estabilidad emocional del pequeño y su familia.

Un niño o joven con diabetes acepta la enfermedad, en la medida en que los padres lo hacen

“Generalmente cuando son muy pequeños no hay tanto problema porque no tienen noción de lo que implica este padecimiento, por lo que de alguna forma resulta más sencillo que tengan un mejor apego al tratamiento. Con los adolescentes es un poco complicado ya que además de los cambios hormonales por lo que atraviesan naturalmente, la enfermedad los hace rebelarse, desobedecen las instrucciones y es común incluso que duden de los riesgos a los que está expuesta su salud, por lo que a veces lo toman como desafío y hasta que prueban que es cierto, cambian de actitud”, dice la doctora Ana Lourdes Téllez Rojo, catedrática de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Y agrega que en este sentido es recomendable la búsqueda del apoyo psicológico, debido a que este tipo de actitudes, en muchas ocasiones, responde al temor a morir, a perder funciones y a la frustración de ver limitadas algunas de sus actividades, pero no se atreven a externarlo verbalmente.

Adolescentes con diabetes
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Para los padres también resulta complicado enfrentar la nueva condición de salud de su hijo

De tal manera que tienen a negar que sucede y esto provoca que el paciente tampoco lo acepte. Aunque no es una práctica común, el hecho de asistir a terapia psicológica es fundamental, porque por un lado hace posible que el niño o joven externe su sentir, hable de sus temores, de sus dudas y reciba respuesta a ellos.

Esta medida les brinda seguridad

“Además de que existen grupos de pacientes que tienen actividades recreativas, conocen más acerca de la enfermedad y aprenden a conocerla y controlarla. También se dan cuenta de que no son los únicos que enfrentan dicha situación y esto ayuda a tengan una mejor actitud ante la vida”, dice la doctora Téllez Rojo.

El apoyo y la empatía hacia los niños que padecen diabetes mellitus, por parte de sus familiares, juega un papel definitivo en la forma en que aprendan a enfrentar las vicisitudes, y serán los padres los encargados de enseñarles a disfrutar con plenitud la vida que tienen en sus manos.

Colaboración de Fundación Teletón México. “El principio de ser paciente es empezar con uno mismo”.

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