Ayudate a tener una mejor habilidad mental con una dieta saludable

Por: Carlett Ramírez, Directora Médica de Abbott Nutrition, México

Todos queremos tener una gran habilidad mental. A medida que crecemos, sabemos que es importante cuidar nuestro cuerpo, pero el cerebro también necesita atención. La comida que comemos juega un papel esencial para dar la energía que requiere el cerebro e incluso te puede ayudar a prevenir la pérdida de memoria y el deterioro.

Investigadores de Laboratorios Abbott y del Centro de Nutrición, Aprendizaje y Memoria (CNLM, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Illinois, se encuentran estudiando la conexión entre los alimentos y un cerebro sano.

A medida que los adultos envejecen, la estructura y el funcionamiento del cerebro comienzan a deteriorarse, lo que se traduce en una disminución de la velocidad y, con el tiempo, en pérdida de memoria. Sin embargo, ciertos nutrientes pueden ayudar a frenar este deterioro a la vez que ayudan a los adultos a permanecer mentalmente alertas en su rutina de trabajo diaria. Por ejemplo, algunos estudios han mostrado que una alta ingesta de DHA (ácido docosahexaenoico) y ácido fólico está relacionada con una mayor habilidad para acceder y usar el conocimiento. De acuerdo con el Dr. Matthew Kuchan, científico que ha tenido una contribución clave en la colaboración de Abbott con el CNLM, entre los otros nutrientes que pueden frenar el deterioro relacionado con la edad se encuentran las vitaminas B y E.

Para los adultos mayores, la nutrición sigue jugando un papel esencial en la salud del cerebro y puede ayudar a prevenir la pérdida de memoria y el deterioro cognitivo. Por ejemplo, el consumo de grasa de una persona puede impactar en la salud cerebral, ya que las dietas altas en grasas saturadas incrementan el riesgo de deterioro cognitivo[1], mientras que aquellas altas en grasas monoinsaturadas pueden contribuir positivamente a la salud cognitiva.

Grasas benéficas Grasas que deben restringirse
Grasa monoinsaturada: se encuentra en una gran variedad de alimentos de plantas como nueces, aguacates y aceites vegetales. Grasa saturada: se encuentra en alimentos de origen animal, como las carnes rojas y los productos lácteos enteros.
Grasa poliinsaturada: se encuentra principalmente en alimentos y aceites de origen vegetal con Omega 3 y 6. Grasa trans: se encuentran principalmente en alimentos industrializados y fritos.
Ácido graso Omega-3: se encuentra en pescados como salmón, sardina y en algunas plantas como la chía.  

Aunque estos hallazgos dan esperanzas a los investigadores, se necesita investigar más para saber cómo intervenir de forma temprana.

Se cree que el Alzheimer crecerá exponencialmente durante las próximas décadas. De acuerdo con la Asociación de Alzheimer, se cree que el número de norteamericanos con esta enfermedad crecerá un 40 por ciento en los siguientes 10 años, llegando a 7.1 millones de personas. Para el 2050, el número de personas de 65 o más años con Alzheimer podrá llegar a triplicarse, alcanzando los 13.8 millones[2].

“Los recuerdos nos hacen ser quienes somos”, dice Kuchan. “Estamos empezando a entender el impacto de la nutrición en la función cognitiva a lo largo de las distintas etapas de la vida, lo que convierte esta investigación en algo de suma importancia para la conservación de nuestros recuerdos y para preservar lo que somos”.

[1] Fuente: Nutrition, frailty, and Alzheimer’s disease, disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4143595/

[2] Fuente: http://www.alz.org/facts/

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