Dieta para aumentar la energía y el optimismo

Dieta para la energía y el optimismo
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Por Marina del Campo

El equilibrio hormonal es básico para que te sientas bien. Las hormonas son dosis químicas liberadas a cada minuto en tu torrente sanguíneo, y cuando tienes la cantidad adecuada de cada una, en proporción con las otras, te sientes al máximo: energética, optimista y con agudeza mental. Una dieta pobre en opciones, pronto provocará desequilibrios.

Sólo las buenas elecciones alimenticias podrán ayudarte

Las proteínas vegetales y fito hormonas, como las contenidas en el tofu, el gluten de trigo, las algas y los cereales fermentados, promueven el balance hormonal y son libres de químicos.

Naturaleza pura

Comer frutas y vegetales cultivados orgánicamente, mantiene los pesticidas fuera de tu plato y de tu cuerpo. Las hormonas y el cerebro de hecho todo el funcionamiento fisiológico fueron diseñados para operar con alimentos enteros, no adulterados. Si escoges los alimentos compatibles con tus hormonas, puedes mejorar muchas condiciones de salud. Este plan dietético crea un equilibrio hormonal que te mantiene óptimamente balanceada, pues está diseñado para trabajar contigo, en vez de en contra, tu programa hormonal milenario.

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Plan dietético de equilibrio perfecto

Es una aproximación nutritiva al vegetarianismo flexible, pues hace de los alimentos de origen vegetal el fundamento de la dieta, complementada con productos de origen animal. pescado, carne, pollo, huevo, leche y quesos. En una ingesta diaria de un 75% de alimentos vegetales y no más de un 25 % de alimentos animales.

Si tomas en cuenta que los cereales enteros, las frutas, los vegetales, las nueces, las legumbres y las semillas son ricos en nutrientes, bajos en calorías, y naturalmente plenos de antioxidantes y fito estrógenos, esta dieta incorpora a nuevos hábitos de vida una gran variedad de ingredientes. Todos en proporciones biológicamente adecuadas, de modo que una selección diversa de ellos provee una dieta rica en fibra, fitonutrientes, vitaminas y minerales absorbibles, todos interactuando en la forma en que la naturaleza lo ha diseñado. Sigue el plan de cinco principios complementado con agua pura, alimentos antioxidantes y grasas buenas y estarás en camino correcto al balance hormonal.

1). Conoce tus calorías

Las calorías son cruciales en lo que se refiere a comida y a hormonas, pero se suele consumir demasiadas. No es necesariamente que ingieras demasiada, sino que la mayoría está procesada y tiene un alto contenido calórico. En contraste, los alimentos naturales contienen más agua y fibra, y por lo tanto son menos densos. Después de cada comida alta en calorías, se eleva al tope tu nivel de insulina, lo que estimula el crecimiento de tus células grasas que absorben el azúcar de la sangre. A medida que su contenido se expande, se provoca un pérdida acelerada de masa muscular. Este proceso se traduce en fatiga y una posible sobre ingesta de alimentos, al mal interpretar el bajo nivel de energía como una necesidad de mayor cantidad de comida o de golosinas. Y debido a una dieta alta en calorías y baja en fibra, tu energía y tu nivel de hormonas disminuyen.

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2). Elige lo orgánico

Se estima que cada persona consume por lo menos 6 kilos de aditivos alimentarios y químicos por año. Y esto no se limita a alimentos empacados, y/o procesados, sino que se extiende también a la comida cultivada. De ahí la importancia del término “orgánico” establecido a partir del Nuevo Milenio que tuvo que adquirir un significado oficial formal. Lo que está etiquetado como orgánico debe ser un producto cultivado y producido sin el uso de pesticidas, ni de fertilizantes sintéticos, ni tratado con hormonas, radiación, o antibióticos, y mucho menos estar genéticamente modificado. Las alteraciones relacionadas con pesticidas son muy importantes, ya que interfieren con la producción hormonal. Como los residuos de pesticidas en las frutas y las verduras convencionalmente cultivadas no pueden simplemente enjuagarse, elige productos orgánicos: uvas, manzanas, pimientos, papas, espinacas, jitomates y fresas

3). Sí a los carbohidratos energéticos

No todos los carbohidratos son malos. El 40 % de la dieta debe consistir en carbohidratos complejos sin refinar, que son esencialmente una forma de energía vegetal almacenada en la planta o en la fruta: almidones y azúcares enteros que acompañan naturalmente a la fibra en alimentos frescos de origen vegetal como verduras, frutas y granos. La fibra ayuda a retardar su liberación en el torrente sanguíneo, lo que previene las fluctuaciones aceleradas que propician el desequilibrio hormonal. Los carbohidratos buenos son fáciles de digerir y promueven el balance hormonal, bajando los niveles de insulina.
Los carbohidratos malos son los azúcares simples refinados que se encuentran en las botanas saladas fritas, en los refrescos, los pastelillos y en todas las comidas procesadas que resultan pobres en fibra. La coliflor, rica en calcio, y las alubias pueden ayudarte a mantener un peso saludable. Los alimentos ricos en magnesio como papas, cacahuates y camarones ayudan a bajar los niveles de estrés hormonal y mantienen el balance insulínico. Los alimentos enteros —todas las verduras, frutas y los granos integrales— contienen más nutrientes, agua y fibra que los alimentos procesados.

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4). Come suficiente fibra

Debes consumir por lo menos 30 gramos de fibra al día. La fibra es un carbohidrato complejo que sólo se encuentra en las plantas, es el ingrediente que facilita la absorción de los demás carbohidratos. Los mejores para el balance hormonal y la salud son aquellos contenenidos en los alimentos cercanos a la naturaleza: granos integrales, semillas, nueces, frijoles, vegetales y fruta. Una dieta alta en fibra tiene sorprendentes beneficios hormonales. Los alimentos ricos en fibra, como los granos integrales, ayudan a bajar los niveles de insulina, balancean los niveles de hormonas sexuales y eliminan el estronio excesivo.

5). Consume más proteínas vegetales y menos animales

Trata de comer sólo una porción de carne y una de lácteos al día. Cuando en tu dieta sustituyes las proteínas animales por las vegetales, automáticamente estás reduciendo el consumo de químicos desequilibrantes hormonales. Quitarle los gorditos a la carne y la piel al pollo es una buena idea, ya que las toxinas suelen almacenarse también en la grasa. Para promover el balance hormonal, tu ingesta diaria de proteínas debe ser 30% menos que la de carbohidratos.

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