¿Cómo debe ser tu dieta ideal?

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Dieta debería ser un término que se refiriera a la alimentación en general. Sin embargo, la costumbre ha hecho que se convierta en la descripción de un régimen para reducir el peso. Hoy en día la obesidad es un problema que existe en gran parte del mundo, especialmente en los países industrializados.

Hombres y mujeres de las grandes ciudades llevan una vida sedentaria, caminan poco, trabajan sentados y recorren todas las distancias posibles de pequeñas a grandes en automóviles, autobuses y otros medios de transporte. En la vida urbana se come en abundancia y no se queman suficientes calorías.

Las dos caras de la desnutrición
El exceso de peso es también un tipo de desnutrición, porque revela no sólo un consumo excesivo de ciertos alimentos, sino una incorrecta elección de éstos. Es decir, la obesidad es un síntoma de que no se están obteniendo los nutrimentos adecuados para el buen funcionamiento del organismo.

El objetivo de las dietas

La nutrición es actualmente una ciencia exacta y muy bien estudiada. Gracias a ella sabemos exactamente qué nutrimentos requiere el cuerpo humano y en qué cantidades, de acuerdo con la edad, la estructura ósea, el sexo y el estilo de vida.

El objetivo que persiguen todos los nutriólogos del mundo es formular regímenes de alimentación que permitan a sus pacientes tener el peso ideal, recuperarlo si lo han perdido y proporcionarles la cantidad precisa que requiere de cada uno de los cuatro grandes grupos de nutrimentos: proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales (estos dos últimos están considerados como un solo grupo). En los últimos años se ha agregado otro elemento que no es realmente un nutrimento, porque no “nutre”. Se trata de la fibra contenida en muchos alimentos y que es un factor de la alimentación muy importante para la salud.

El objetivo final de una dieta
La meta, por supuesto, debe ser proporcionar al cuerpo la cantidad suficiente de calorías para reducir de peso, si se está pasado de él; para mantenerlo, si es normal o,  incluso, para aumentarlo en caso necesario. Todo ello, claro, sin dejar de satisfacer los requerimientos nutricionales del organismo.

Una buena dieta es…
A final de cuentas, aquella que cumple tanto los requisitos y propósitos que hemos mencionado. Hay que reconocer que no siempre es fácil lograrlo, sobre todo porque cada persona tiene, aparte de los requerimientos anteriores, algunas necesidades específicas relacionadas con su metabolismo o sus posibles enfermedades.

Por todas estas razones, la mayor parte de los nutriólogos insisten en que las dietas deben prepararse en forma individual y personalizada para cada paciente. En todos los casos, siempre es recomendable consultar a tu médico personal antes de iniciar una dieta y seguir las sugerencias que él te dé. Basándose en el conocimiento que tiene de ti, tu médico familiar sabrá si basta seguir unos cuantos consejos elementales de alimentación o si realmente requieres la orientación de un profesional de la nutrición.

Los caminos fáciles

Como no todas las personas están en condiciones de pagar los servicios de un buen nutriólogo para que les formule una dieta especial, muchas personas, especialmente las mujeres, siguen dietas caprichosas recomendadas por sus amigos o que leyeron en algún lugar. Generalmente estas dietas no surten efecto, porque casi ninguna llena los requisitos de una dieta adecuada. La mayor parte de ellas es insostenible, porque produce fuertes ataques de hambre que obligan a la paciente a abandonarlas. Esto, por otra parte, produce siempre un “rebote”, mismo que hace que la persona recupere en poco tiempo el peso que perdió después de mucho sacrificio y, encima, que empiece a subir todavía más. En cambio, hay recomendaciones más o menos fáciles de seguir, que son un mejor camino hacia la reducción de peso, sin ayuda profesional. Éstas son:
• Sin privarte de nada, come sólo la mitad de lo que acostumbras.
• Divide tu alimentación en seis pequeñas comidas, en lugar de las tres comidas más o menos fuertes que consumes.
• Sustituye alimentos altos en calorías por raciones grandes de alimentos nutritivos que no engordan, como ensaladas con vegetales de hojas verdes. Recuerda: los alimentos feculosos o grasosos contribuyen al aumento de peso.

Cómo debe ser una dieta
Los nutriólogos que formulan los cuadros de alimentación tratan de que ésta cumpla los siguientes requisitos:
• Suficiente: Esto es, debe satisfacer la necesidad básica de alimento.
• Variada: Se ha comprobado que el organismo humano requiere variedad en los alimentos, porque sólo así recibirá los nutrimentos que necesita.
• Atractiva: La comida debe ser siempre placentera para varios de los sentidos: la vista, el olfato y el gusto.
 La alimentación debe contener cantidades adecuadas de cada uno de los nutrimentos que requiere el organismo. Para mostrar esto gráficamente se han diseñado pirámides que indican las proporciones de cada grupo de alimentos que deben consumirse. Sin embargo, hay diversas pirámides, porque cada grupo de nutriólogos tiene su propia idea de cuáles deben ser dichas proporciones.

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