¡No más pretextos para practicar ejercicio!

Pretexto 1
Me falta tiempo

Los periodos cortos de ejercicio tienen muchos beneficios por lo que te sugerimos realizar estas sencillas actividades:
• “Róbate” 10 minutos, para una caminata rápida, varias veces al día. Dale una vuelta a la cuadra o sube las escaleras de tu edificio.
• Despiértate más temprano dos veces a la semana para hacer ejercicio. Una vez que te hayas acostumbrado, incorpora uno o dos días más.

Pretexto 2
No me alcanza

Deja de pensar que la única forma de ejercitarte es inscribiéndote a un gimnasio o que requieres de equipo costoso.
• Haz sentadillas o lagartijas. Consigue videos de danza aeróbica, kickboxing o yoga. Intercámbialos con tus amigas.

Pretexto 3
No soy atlética

La habilidad atlética natural no es un prerrequisito para la actividad física. Mejor prueba una actividad sencilla, como caminar o trotar.
Enfócate en los beneficios que le estás brindando a tu cuerpo y mente: la disminución del colesterol, el flujo de endorfinas y la reducción del riesgo de diabetes.

Pretexto 4
Estoy fuera de práctica y temo lastimarme

Comienza con un programa sencillo de caminata o rutina de pesas. Prueba una clase de ejercicio para principiantes. Utiliza un entrenador personal. Él con su experiencia puede monitorear tus movimientos y guiarte.

Chris Clinton/Digital Vision/Thinkstock Pretexto 5
¡Soy una floja!

Comienza poco a poco y no te rindas si al principio te sientes cansada. Persiste y eventualmente ya no tendrás esa sensación. ¡Vas progresando!
Elije una actividad que se adapte a tu personalidad. Planea actividades a las horas del día en que te sientas más energética –o con menos flojera-.

Pretexto 6
No tengo energía

No tienes energía para hacer ejercicio, pero sin ejercicio no hay energía. Si estas cansada por ejercitarte después de un día de trabajo o de cuidar a tus hijos, considera una dosis matutina de ejercicio.
• Utiliza una caminadora o bicicleta fija mientras ves la televisión.

Pretexto 7
Lo he intentado y no lo logro

Reevalúa lo que falló en tu desempeño y aprende de tus errores. No te prometas ejercitarte durante 1 hora diariamente, pues si no lo logras, te vas a decepcionar. Establece mestas sencillas que puedas cumplir como ejercitarte 20 minutos al día, 3 veces por semana, durante el primer mes.

Pretexto 8
Mi pareja, familia o amigos no me apoyan

Invítalos a participar contigo. Reconsidera tus actividades habituales. La ida al cine familiar de los domingos podría convertirse en una sesión de patinaje en el parque, una salida en bici, incluso al boliche. La idea es enseñarles que moverse es divertido.

Pretexto 9
¡Me veo ridícula!

Si te sientes incómoda ejercitándote en presencia de otros, comienza a solas, en casa. A medida que mejores tu salud ganarás confianza en ti misma. Recuerda, además, que el ejercicio es un antidepresivo natural.

Pretexto 10
El ejercicio me aburre

Elije deportes que se sientan como juegos. Con actividades como el tenis o el baile, puedes olvidarte de que estás haciendo ejercicio. Si te inscribes a un gimnasio, procura hacer amigos. Recuerda que la amistad que se genera entre los miembros se convierte en un incremento.

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