¿Tienes un hambre feroz?

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Después de los diamantes, el ejercicio es el mejor amigo de cualquier mujer. No sólo nos hace sentir bien: también nos mantiene sanas, nos ayuda a manejar el estrés y la ansiedad, combate la tristeza, el aburrimiento, el cansancio y muchas otras cosas, y sobre todo, nos ayuda a vernos muuuuuy bien. Pero —siempre hay un pero— también nos abre el apetito de una manera aparentemente incomprensible. La razón es muy simple: cuando haces ejercicio, tu cuerpo segrega una hormona diseñada para “protegerte” de una pérdida súbita de peso. ¡Pero no te preocupes! Aquí tienes algunos consejos para poder ejercitarte sin ceder a esos terribles ataques de comilona.

Panza llena, corazón contento
Lo más importante es que nunca te ejercites en ayunas. Hacerlo provoca que se te baje el nivel de azúcar y te dé hambre, así que acabarías comiendo más de lo que te gustaría. Come 20 minutos antes de hacer ejercicio, de preferencia algo ligero y que tenga carbohidratos para que cuentes con energía suficiente. ¡Esto no significa que después tengas que brincarte el desayuno! Toma un snack antes de ejercitarte, pues activará tu metabolismo (el encargado de quemar la grasa). Desayuna bien después de terminar tu rutina y darte un baño.

H2O, por favor
Recuerda hidratarte muy bien antes, durante y después del ejercicio. Muchas veces se nos olvida tomar agua. Haz de esto parte de tu rutina: lleva una botella de agua a donde vayas, empácala en tu maleta, vuélvela parte de ti y rellénala cada vez que sea necesario. Es preferible que no tomes líquidos después de las cinco o seis de la tarde, para que no tengas que ir al baño durante la noche. Tampoco es bueno tomar más agua de la cuenta: de cinco a ocho vasos por día es más que suficiente.

Snacks perfectos para cuerpos perfectos
¿Has notado cómo la fruta viene empaquetada y “lista para llevar”? Un plátano, por ejemplo, tiene la envoltura perfecta, así como una manzana, un durazno o un racimo de uvas. Echa uno de estos snacks naturales en tu mochila, maleta o back pack. Así, cuando tengas hambre, lo tendrás siempre a la mano y listo para servir, en lugar de recurrir a unas papas o a algún snack poco saludable. Sólo recuerda tirar la cáscara en un bote especial para basura orgánica: es excelente para preparar composta. ¿Qué otros snacks representan una buena opción?

  •  Una barrita de granola o de avena
  • Un yoghurt para beber
  • Una fruta
  • Un poco de cereal con leche
  • Rollitos de jamón
  • Una rebanada de queso panela
  • Un licuado de fruta o smoothie
  • Un sándwich de jamón con queso
  • Una quesadilla asada (no frita)

    Aquí te damos una sugerencia para que no te quedes sin energía.

Jamonadas
• Mantequilla
• 3 a 4 rebanadas de jamón
• Queso Oaxaca

1. En una sartén derrite un poco de mantequilla.

2. Coloca las rebanadas de jamón, agrega el queso Oaxaca y dobla el jamón como si fuera una quesadilla.

3. Voltéalas hasta que el queso se derrita. Acompáñalas con ensalada o sopa. ¡Provecho!

Comida atlética
¿Cuáles son los mejores alimentos para tu cuerpo?
• Para los músculos: Las proteínas son ideales para fortalecerlos. Las encuentras en pescado, carne, pollo, sardinas, atún, etc. Consume por lo menos de tres a cuatro raciones al día.
• Para los huesos: Unos huesos fuertes necesitan calcio. Lo encuentras en los lácteos como leche, yoghurt, queso, etc. Puedes consumir de dos a tres porciones al día.
• Para una piel perfecta: El agua es el principal nutriente para que tu piel se vea hidratada, pero también necesitas grasas de “las buenas”, como aguacate, almendras, nueces y toda la comida de ardilla que quieras ingerir. El aceite de oliva también es excelente. De agua ya sabes cuánta, de grasas consume tres a cuatro raciones durante el día.
• Para tener energía: Ya lo había mencionado pero lo repito, los carbohidratos son la fuente de energía que necesitas para seguir y seguir todo el día. Están en los panes, las galletas, el arroz, la pasta y las harinas. Procura que sean integrales o de granos enteros. Tres a cuatro porciones diarias es la cantidad ideal.
• Para las defensas: La mayor defensa contra los “bichos” es ingerir frutas y verduras —sin anuncio comercial— porque son la mejor fuente de vitaminas para fortalecer a tus “soldados blancos”, quienes se encargan de fortalecer el sistema inmunológico. Toma todas las que quieras, de tres a cinco al día, pero si puedes más, mejor.
• Para estar sana: Dentro de las verduras y frutas hay especialidades. Por ejemplo: Las espinacas, acelgas y brócoli contienen hierro; las zanahorias y el betabel tienen mucha vitamina A y E, además de altos niveles de carotenos. La naranja, mandarina, piña y guayaba son ricas en vitamina C y tienen antioxidantes, muy buenos para el cutis.

Shhhhhh Te voy a decir un secreto
Si quieres bajar de peso o mantenerte en el que estás, te voy a decir un secreto, pero no se lo digas a nadie… No necesitas hacer dieta ni morirte de hambre. Debes comer bien, cinco veces al día, de todo pero moderado. Pero después de que suenen las campanadas de las cinco de la tarde, ¡dooooong!, no ingieras ningún carbohidrato. Es decir: nada de pan, galletas, tortillas, pasteles, pastas, ni nada que contenga harina o azúcar, ya que ésta se convierte en grasa. Eso sí, es indispensable consumirlas durante el día porque te dan la energía que necesitas y “pilas” para estudiar, hacer ejercicio y no estarte desmayando a media
mañana.

¿Entonces, qué cenar? Puede ser una sopa de verduras, carne, pollo, pescado y ensalada. La idea es no pasar hambre y estar satisfecha. ¿Has probado las jamonadas?

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