Viajera responsable

Todo paseo tiene impactos positivos y negativos en el lugar de destino, pero el viajero responsable minimiza los efectos adversos y hace todo lo posible por maximizar los beneficios para las personas y el medio ambiente de la comunidad que visita. Hay mucho por hacer desde la planeación del viaje, durante y hasta el regreso a casa, para minimizar nuestro impacto en los sitios tan bellos que tenemos oportunidad de conocer. Sigue estos tips.

Antes de viajar

Planea tu ruta para minimizar la emisión de carbono y trata de eliminar
los vuelos internos. En la medida de lo posible, utiliza transporte público, trenes o cualquier otro método de bajo impacto. Existe una organización encargada de planear viajes en trenes exóticos e interesantes, consúltala en www.seat61.com. 
Si tienes que volar en avión, procura que el vuelo sea directo, pues las conexiones generan mayores emisiones de CO2 (la mayor emisión se da durante el despegue y el aterrizaje). Empaca solamente lo esencial, llevar equipaje extra implica mayor costo de viaje por el peso. Lee y entérate sobre los lugares que vas a visitar, sobre su cultura, costumbres, así como los proyectos ambientales y sociales que podrías apoyar durante tu estancia.

Durante las vacaciones
• En los restaurantes, pregunta por la especialidad de la región y compra productos locales en lugar de los importados. Por ejemplo, pedir agua EVIAN en Sudamérica tiene altos costos económicos. Elimina los empaques innecesarios, jamás envuelvas en plástico de burbujas, luego en papel y al final en una bolsa
de plástico; todo eso acaba en el cesto de basura e incrementa los desperdicios causados por los turistas.

• Nunca compres productos hechos con partes de especies en peligro de extinción, como las conchitas y caracoles que venden en algunos destinos de playa.

• Utiliza el transporte público, renta una bicicleta o camina, es una buena forma de conocer a la población local y de reducir emisiones de gases de efecto invernadero.

• En el hotel, pide que no cambien las sábanas y las toallas, con eso se ahorra mucha agua y energía.

• Utiliza el agua con conciencia, aunque estés de vacaciones también hay que ahorrar el líquido en el hotel, ya que a veces 
es escaso y llevarlo hasta las zonas vacacionales es costoso.

• Contrata guías locales. Además de obtener información de primera mano, es la mejor forma de apoyar el desarrollo de las comunidades.

• Pregunta en el hotel qué porcentaje de los alimentos que se consumen son comprados localmente, es decir, a menos de 25 kilómetros del lugar; y qué porcentaje de sus empleados provienen de las comunidades cercanas. Investiga cómo y dónde tratan las aguas grises y qué hacen para reciclar, por lo menos, parte de los desechos sólidos. Finalmente, infórmate sobre la energía, qué parte se genera de forma limpia y si utilizan celdas solares para calentar el agua de todo el hotel.

De regreso a casa

Escríbele una breve carta al hotel o al operador vacacional con comentarios y feedback sobre tu experiencia en el lugar, particularmente incluye sugerencias sobre cómo reducir impactos ambientales de las actividades que se llevan a cabo cotidianamente.

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