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5 Tácticas para valorarte

iStockphoto/ThinkstockHay una combinación que resulta terrible para las mujeres en el trabajo: la bonita costumbre de la mayoría de los jefes de saltarse el organigrama según les acomoda trabajar con una u otra de las personas que lo integran, sin tomar en cuenta las jerarquías y sin pensar en que se puede lastimar a unas u otros por “saltárselos”. Y esto sumado a la susceptibilidad femenina que, nos guste admitirlo o no, es mucho mayor que la masculina.
No se trata de llorar nuestra desventura ni de hacer tampoco una telenovela, sino de aprender las maneras de sobrellevar con provecho esta lamentable ocurrencia.

Sobrevivir a base de ingenio

Las mujeres hemos sobrevivido a tradiciones machistas, encierros, prohibiciones absurdas y discriminaciones gratuitas, porque tenemos una cabecita muy creativa.
Es mejor usar el ingenio que el enojo; en estos momentos no sirve de nada, pues no están los tiempos como para mandar al jefe a volar y quedarse sin chamba.

Qué hacer con tu enojo
De que te vas a enojar, te vas a enojar. Es legítimo que si buscan a alguien para hacer la chamba que por organigrama, antigüedad o jerarquía te corresponde a ti, te va a dar coraje. ¡Acéptalo! Lo importante es saber qué hacer con él para que no te haga daño ni dañe tu trabajo.

Táctica número uno

Dale por su lado a tu jefe
En cuanto termine ese trabajo que asignaron a otra persona, habla con tu jefe y felicítalo por haberla elegido para hacer el trabajo. Dile que admiras a fulanita (o) por equis y zeta cualidades y que sientes que fue una espléndida decisión trabajar ese proyecto con él o ella. Luego, a manera de sugerencia, pregúntale si quiere que en adelante hagas equipo con esa persona. La idea es que él se vea obligado a hablar del asunto, de por qué tomó esa decisión, y de incluirte en los próximos planes, pues no le queda la opción de dejarte fuera al ofrecer tu plena colaboración. Eso tienes que ensayarlo en tu casa hasta que esté libre del natural resentimiento. Esto es vital: tu jefe no debe percibir que estás sentida, pues eso indicaría inseguridad de tu parte y tú tienes que actuar con gran seguridad en ti misma.

Táctica número dos

Eres la más experta en el asunto

Documéntate bien acerca del asunto que trató con la persona que eligió en vez de ti y, una vez pasado el trance, pídele hablar con él y como por casualidad dile que estás tomando un curso fascinante que consiste en… ¡exactamente lo que vieron ellos dos! Resulta que “estás en un seminario especial donde han identificado rasgos de tu personalidad laboral que son ideales para ese trabajo”. El mensaje es que la próxima vez no tiene pretexto de no trabajar contigo. ¡Claro que tú debes documentarte bien por si te toma la palabra!

Táctica número tres


Consulta con un especialista

Asesórate con alguien de fuera de tu oficina y exponle el caso para ver si no es un problema tuyo laboral o de personalidad el que causó que no te llamaran. Si el profesional que consultes piensa que esos factores tuvieron que ver, enfréntalos, toma sesiones de terapia laboral y habla con tu jefe con la mayor sinceridad, pero dándole la seguridad de que tu asesor ya te ayudó a superarlos y que ahora eres la mejor preparada para esa labor. La autocrítica es un valor muy apreciado en el trabajo.

Táctica número cuatro

Si no puedes con ellos, ¡úneteles!

Si puedes invitar a la compañerita o compañerito al que llamaron y platicar con él o ella sin que haya chismes, hazlo. De preferencia, invítalo a comer y pórtate la más mona de la galaxia. Primero, felicítalos por el éxito en el trabajo desempeñado: él o ella deben estar seguros de que no los resientes a ellos en lo personal, sino que sólo quieres ser objetiva y prepararte para trabajar en equipo con ellos si lo aceptan. Dar la idea de ser la más colaboradora y, bajita la mano, dar a entender que tienes mucha experiencia en el asunto, que bien harían en aprovecharla y no dejarte fuera de proyectos similares. Lo importante es no acusar recibo con drama de que te dejaron fuera, sino que lo tomas con naturalidad, como algo inherente al trabajo y que simplemente te ofreces a ayudar en el futuro. Asegúrate de que, después de la comida o cafecito, tu jefe se entere de tu buena intención de colaborar, así no puede hacer como que no sabe nada y verás que tendrá más cuidado la próxima vez.

Táctica número cinco

Eres la más cool del mundo

Esta táctica requiere todo el savoir faire como le llaman los franceses al arte de manejar el sentido del humor ante la adversidad.
Entérate con tiempo dónde y a qué hora van a ser las reuniones de las que has sido excluida y compra algo adecuado para la hora: galletitas, canapés, un rico paté o jamón serrano. Algo rico e imposible de rechazar. 
Te arreglas monísima, te pones tu mejor sonrisa y te apersonas con tus galletas o canapés en la sala donde están reunidos. Con tu más cálido tono de voz les dices que no quieres que se “malpasen”, o inventas que leíste en algún lado que se es más creativo cuando se come chocolate (o paté o lo que tú lleves). Se los dejas con todo cariño y te sales como si nada. Por lo menos, te garantizo que los vas a desconcertar mucho; en especial a tu jefe, porque aun al jefe más taimado le deja un piquetito de culpa una situación así. Y seguramente, lo pensará dos veces la próxima vez antes de excluirte de un trabajo que te corresponde.

Todos los jefes juegan el juego

Es difícil saber qué táctica de todas estas te dará mejor resultado; lo importante es que elijas la que vaya mejor con tu carácter y la que puedas manejar mejor, dadas las turbulencias que traerás por dentro ante el desaire.
Lo que sí debes saber es que casi todos los jefes juegan a “brinca la tablita” con sus subordinados alguna vez en la vida, así que más vale que te prepares para estas guerrillas lamentables pero frecuentes en el mundo laboral. Ya tienes las armas para ganar la batalla.

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