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Abrazos y besos después del berrinche

Cuando los padres han marcado límites claros y consistentes a sus hijos, a la edad de 4 años, ellos ya saben hasta dónde pueden llegar y se vuelven más obedientes, especialmente si los padres se ponen de acuerdo en la educación de sus hijos y en las reglas; o aunque no estén de acuerdo, respetan la decisión de su pareja cuando reprende a los niños y después a solas, le diga su sentir.

Sin embargo, los niños entre los 18 meses y los 3 años y medio, continuamente miden hasta dónde pueden rebasar los límites que les marcan sus padres, son caprichosos, y hacen berrinches.

Los especialistas aconsejan que cuando un niño está haciendo una rabieta, lo mejor es marcarle “tiempo fuera”, ya sea mandándolo o llevándolo a su cuarto o alejándolo del resto de la familia, para que a solas llore o grite, pero que jamás se le debe encerrar o dejarlo en un lugar oscuro.

Pasado el tiempo que se le marcó (este tiempo será de acuerdo con la edad del niño, uno o dos minutos será suficiente para un niño de dos años y se incrementará hasta 10 minutos como máximo para un niño de 6 años) o hasta que se calme; mamá o papá, el que haya aplicado el “tiempo fuera”, debe ir por el niño, reconciliándose con él. Siempre abrázalo, bésalo y de esta forma quedará cerrado este capítulo y el asunto debe ser olvidado.

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