¿Aceptas la felicidad?

Si algo en la vida es un bien deseable para todo el mundo, es la posibilidad de alcanzar la felicidad, la cual se puede definir de distintas formas de acuerdo quién hable de ella, pero un principio generalizado es que se trata de aquello que es capaz de hacernos experimentar una sensación de bienestar, alivio y tranquilidad. Sin embargo, por más que la anhelamos no siempre resulta sencillo emprender el camino tras su búsqueda: ante la oportunidad buscamos cientos de razones que justifiquen que no podemos aspirar a ella, cedemos ante los temores de enfrentar los retos que nos implique, por lo menos acariciarla y qué decir que quienes simplemente, le dan la espalda por infringirse un auto castigo.Goodshoot/Thinkstock

Terry Guindi, autora del libro ¿Qué tan valiente eres para ser feliz?, Editorial Grijalbo, explica que el miedo es una de las principales barreras que nos detienen en esta búsqueda: “En la actualidad, el miedo es cultivado y promovido más que cualquier otro sentimiento. Los actos brutales, los conflictos políticos, económicos e interraciales, las epidemias y los accidentes, sustituyen a las noticias positivas y alentadoras. Con ello, lo único que se logra a futuro es una sociedad marcada por la desconfianza, el fracaso y la cobardía”.

Aunque pareciera que la situación mundial, poco tiene que ver con las expectativas personales que tengamos sobre la felicidad, lo cierto es que tiene una relación muy cercana, si no, basta con que revisemos algunas de las expresiones más comunes con las que contamos para no comprometernos con ella: “¿Qué caso tiene ser feliz, si al fin ya se va a acabar el mundo?”, “La felicidad es para unos cuantos”, “Eso es algo pasajero, en un instante todo se acaba y ¿de qué te sirvió tanto esfuerzo?

Cómo cambiar el chip

Por increíble que parezca, refugiarnos en el conformismo o cultivar la falta de autoestima, puede ser también un sitio de confort que nos lleva a realizar el mínimo esfuerzo, a quedarnos prendados de los miedos, las inseguridades y así, no ocuparnos por buscar lo que realmente anhelamos. Por lo que necesitamos darle un giro a estos pensamientos y tomar la decisión de que sin brindarle un lugar prioritario a la caducidad de la felicidad, estamos obligados a procurárnosla a cada momento.

“Cada uno de nosotros lleva dentro el talento de cambiar el estatus de las cosas, aportando un grano de arena –pequeñeces si se quiere- para mejorar o empeorar. Todo lo que hacemos y pensamos afecta nuestra vida y la de los demás. Tus pensamientos y acciones son como piedras tiradas sobre agua quieta: causan ondas que se expanden. El impacto que provocan en el mundo es mayor de lo que jamás podrías imaginarte, las elecciones que haces pueden tener consecuencias de largo alcance. Puedes usar este efecto para hacer la diferencia positiva en el mundo”, advierte la autora.

Pixland/ThinkstockEn este contexto podemos entender que la actitud con la que abordemos la vida será la misma que va a permear a nuestro alrededor: Si sonreímos, si nos esforzamos por alcanzar objetivos, si valoramos cada uno de los logros que tenemos, por pequeños que parezcan y si aceptamos nuestro derecho divino de ser felices, será justamente lo que vamos a reflejar, lo que daremos a los demás y es seguro que también lo recibiremos.

Terry Guindi aconseja preguntarnos cuáles son los temores que nos invaden, si son propios o los hemos aprendido, reflexionar en la forma en que podemos actuar para deshacernos de ellos y hacer nuestra la libertad y el privilegio que poseemos de esforzarnos por alcanzar nuestra felicidad, sin importar en qué se traduzca: amor, éxito profesional, familia, el gusto por vivir, en fin, las alternativas son infinitas, el único requisito es que hagamos propio el bienestar legítimo que es el resultado de actuar con honestidad hacia uno mismo.

“La perseverancia es el motor del éxito”.

Para leer
¿Qué tan valiente eres…para ser feliz?

Terry Guindi
Editorial Grijalbo

Para ver
La vida es bella

Dirige Roberto Benigni
Italia, 1997

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