Acoso laboral, un pecado profesional

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El acoso sexual se ha vuelto tan común en el mundo, lamentablemente, que ya lo consideramos un fenómeno como la lluvia y vamos aprendiendo a no mojarnos. Pero ¿qué tal el acoso laboral? Aquí vamos a hablar de las formas solapadas que adopta y de sus objetivos.

Ningunea y reinarás

El acoso laboral tiene por objeto sacarte sin tener que liquidarte. Así de sencillo. Habrá casos en que se trate de una venganza o una represalia: es el caso del clásico jefe resentido porque no le funcionó contigo el acoso sexual, entonces te aplica todo el rigor del acoso laboral para destruirte y demoler tu autoestima. Estos casos son los menos, pero el tratamiento es el mismo que en el
primer objetivo.Ningunearte es una labor solapada y rastrera que
puede adoptar muchas formas:

Te pinto de blanco y te pego a la pared

Esta modalidad consiste en hablarte lo mínimo, no comunicarte nada de lo relativo a tu trabajo, no pasarte copia de ningún documento relacionado con él, pero al mismo tiempo dejarte caer una “papa caliente” de vez en cuando, que “delate” tu supuesta inpreparación y desinterés por el trabajo, cuando lo que pasa es que no tienes información.

 

Hemera/Hemera

Degradarte sin información previa ni causa justificada

En esta modalidad, tú ya no formarás parte de un comité directivo al que antes pertenecías, te dejarán fuera de juntas importantes, ya no atenderás a ese cliente que antes tú atendías o ya no manejarás esa cuenta que antes manejabas. A tus preguntas de por qué ya no, las respuestas serán deliberadamente vagas, pero igualmente hirientes: “Ah, pues porque ya no vas a estar ahí” o “Por ahora no vas a formar parte del comité”, “Ahora fulanita va a atender a tu cliente”, “Pensamos que es mejor que ya no vayas a visitarlo”.

Hacerte llegar información por medio de terceros

En este caso, tú te enteras a posteriori de decisiones que te incumben y que se tomaron sin tu presencia. Por ejemplo: “Ayer en Comité se decidió que tú ya no estuvieras en las reuniones… ¿no te dijeron.

Las reclamaciones mañosas 

Como tú protestarás por tantas cosas que te hacen, si preguntas por qué, simplemente te dirán que ya no te interesas por tu chamba “como antes”, o que “no estás haciendo tu mejor esfuerzo” o simplemente, “que tú lo debes saber…”. Con lo que tú quedas peor que antes, pues ahora le sumas culpas abstractas y conjeturas que no te van a llevar a ninguna respuesta.

Cambio de puesto

Si con todo lo anterior no logran sacarte o desmoralizarte suficientemente, siempre existe el recurso de mandarte a trabajar con un jefe insoportable (que otras ya han abandonado), a un puesto muy inferior al que antes ocupabas e incluso a una oficina sin ventanas, con poca luz y francamente fea. No te bajarán el sueldo, porque por ley no se puede, pero te harán el entorno insoportable.

Lo importante es que reconozcas lo que está pasando y lo enfrentes con la preparación física y mental suficiente: si estás bien informada siempre puedes ‘descubrirles’ el jueguito y desenmascararlos.

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