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Adictas a los zapatos

Photos.com/ThinkstockLa adicción de las mujeres hacia los zapatos es aún un misterio sin resolver.

Así como los hombres sienten debilidad por la tecnología, a las mujeres nos enloquecen los zapatos. Las amantes de los tacones son las más adictas al calzado.

El zapato de tacón favorece a la mujer, estilizando su pierna, aumentando su altura, adelgazando su figura y aportándole elegancia. Pero no es fácil soportar un tacón. Las más jóvenes y sufridoras se arriesgan con los tacones de aguja, los preferidos del sexo masculino, símbolos de erotismo y seducción. Las que no quieren renunciar a los beneficios de la altura sin arriesgar por ello la salud de sus pies, optan por zapatos de plataforma o cuña. Las que prefieren la comodidad, eligen zapatos bajos: bailarinas, mocasines, sandalias y todo tipo de zapato casual.

¿Y qué mujer amante del zapato no posee al menos dos o tres pares de botas? Las botas son por excelencia las dueñas de los pies durante el invierno; permiten mucho juego y hay una infinidad de tipos y materiales, aunque los diseñadores se las arreglan cada año para sacar modelos nuevos que poco tengan que ver con los del invierno anterior.Creatas/Thinkstock

El diseño del zapato femenino se ha especializado tanto, que una compañía aseguradora inglesa, Sheilas’ Wheels, exclusiva para mujeres conductoras, ha diseñado un prototipo de zapato con tacón plegable, específico para conductoras, que facilita el manejo de los pedales del coche, evitando así los accidentes derivados de los tacones enganchados al conducir.

Se podría decir que 20 pares son lo normal; de 30 a 40, podríamos hablar de coquetería femenina o gusto por la moda; y a partir de 50, si, además, se miente sobre el número que realmente se tiene o se compran a escondidas, hablaríamos de verdadera adicción.

La adicción por los zapatos es un fenómeno relativamente nuevo. Hasta principios del siglo XX, eran más un utensilio para caminar que un objeto de moda. “Sólo en la primera década del siglo XX empezó a ser corriente que una mujer de alta sociedad se cambiase varias veces de calzado al día. Podían utilizar hasta ocho pares diarios. Era un símbolo de buen gusto… y de clase”

Cómo verás, todo en la vida es mejor con medida, nada en exceso.

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