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Adiós a las várices

Cada vez es más frecuente escuchar a personas preocupadas por sus várices  o por esas pequeñas venitas con forma de araña, no sólo por la mala apariencia que éstas le dan a sus piernas; también el dolor, la hinchazón, los calambres nocturnos y sentir las piernas cansadas les crea gran malestar.

Debido a lo común que es este problema y la gran inquietud que existe por saber cómo tratarlo y de ser posible eliminarlo, entrevistamos al Dr. José Antonio Salcedo Tolentino, reconocido flebólogo.

¿Qué son las várices?

Las venas son conductos sanguíneos, pero no son tubos rígidos, sus paredes son musculares, se dilatan y se contraen según los requerimientos del organismo y en el caso de las piernas en las que su sangre circula contra la gravedad, están equipadas con válvulas de paso que sólo permiten que la sangre suba hacia el corazón.

Cuando la pared muscular de las venas y sus válvulas se debilitan, pierden  su capacidad de mantener la circulación en el sentido correcto, la sangre  se regresa hacia los pies antes de llegar a su destino y las venas se dilatan.

A esto se le llama Insuficiencia Venosa y a estas venas enfermas y dilatadas se les conoce como várices.

¿Por qué salen?

• Tendencia genética, es decir, son hereditarias.
• Obesidad.
• Uso de estrógenos y progestágenos: anticonceptivos y hormonas sustitutivas durante la menopausia.
• Sedentarismo: sobre todo cuando  se tiene que permanecer de pie o sentado por períodos prolongados.

¿Cómo prevenirlas?

Aunque es difícil ir en contra de la genética, el estilo de vida puede retrasar o incluso prevenir la aparición de várices: mantenerse en el peso ideal, hacer ejercicio regularmente (idealmente caminar, hacer bicicleta, nadar u otro deporte que involucre  el movimiento de las piernas durante 30 minutos, por lo menos 5 veces  por semana) y evitar el uso de anticonceptivos. El mejor tratamiento es siempre la prevención.

iStockphoto/ThinkstockLos tratamientos

Láser: pequeñas descargas eléctricas para disminuir las várices.
Closure: introduce un electrodo  en la vena, para pasar por él energía de radiofrecuencia, con lo cual  se “quema” la vena desde dentro.
Cirugía: requiere de anestesia local, se realiza en el consultorio y se hacen incisiones de 1 a 2 mm. En casos fuertes, se extirpa la vena, con anestesia general.

La cirugía moderna es delicada, se dejan marcas muy pequeñas, apenas visibles, y el paciente  se va a casa el mismo día  a recuperarse, prácticamente sin molestias.

La clave está en eliminar por completo las venas enfermas, para que no vuelvan a presentarse las várices.

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