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¿Adolescentes con osteoporosis?

¿Qué es la osteoporosis?
La osteoporosis es la fragilidad de los huesos debida a la pérdida de la cantidad de sus componentes minerales, lo que disminuye su densidad; es decir, los adelgaza. Esta pérdida ocurre de manera silenciosa y progresiva; por lo regular no presenta síntomas y se descubre hasta que ocurre la primera fractura.
Es importante construir huesos fuertes desde la infancia y la adolescencia. Los adultos sanos alcanzan su grado máximo de masa ósea a los 20 años y se estima que si tienen un excedente del 10% de ésta, el riesgo de tener una fractura cuando sean adultos mayores se reduce en un 50%. Por lo que, si de verdad amas a tus hijos, ayúdalos a construir huesos fuertes durante su juventud. Recuerda que es en esta etapa cuando se tiene un rápido crecimiento de los huesos pues las reservas de masa ósea terminan de absorberse justo al final de la adolescencia.

La masa ósea no es igual
Desde que nacen, hasta el inicio de la maduración sexual, la masa mineral ósea es la misma en niñas y en niños. En la pubertad, el aumento de esta masa es mayor en los varones que en las mujeres. La diferencia se debe a que existe un periodo mayor de crecimiento acelerado en hombres, lo que genera un incremento en el tamaño y espesor de la corteza de los huesos. Hay que tener en cuenta que desde el nacimiento, hasta el final de la adolescencia, no hay diferencias de género en la densidad del hueso esponjoso que está bajo la corteza.

¿Qué debes darles para salvarlos de la osteoporosis?

Calcio. Es un componente esencial para el sano desarrollo de los huesos. El aumento en la ingesta de calcio en niños y adolescentes aumenta el crecimiento óseo. Su ingesta se ve más reflejada en los huesos largos de los brazos y las piernas que en la columna vertebral. El esqueleto es más sensible a la administración de suplementos que contengan calcio al inicio de la pubertad, que después de su comienzo.
Los lácteos son una fuerte importante de este mineral, por lo que hay que promover en los chicos la ingesta de leche, queso, yoghurt, mantequilla y margarina, éstas dos últimas en cantidades moderadas.

Vitamina D. Es esencial para la salud y el crecimiento de los huesos en todas las edades, pues ayuda al cuerpo a absorber el calcio ingerido. Una fuente natural de vitamina D es la exposición al sol, por lo cual los pediatras recomiendan dar “baños de sol” a los bebés. La falta de esta vitamina puede poner en peligro la construcción de huesos fuertes y sanos. Entre los alimentos en los que puedes encontrar vitamina D están: lácteos, cereales fortificados y pescado (salmón y atún, principalmente).

Proteínas. Las proteínas desempeñan un papel fundamental en el crecimiento de la masa ósea. La desnutrición y la ingesta insuficiente de calorías y proteínas durante el desarrollo puede ser perjudicial. Los alimentos ricos en proteínas son: carne, aves, huevos, quesos, pescados y leguminosas.

Si se mueven hoy, se moverán mañana
En la juventud, los huesos responden más al ejercicio que en la adultez. La actividad física intensa durante la infancia y la adolescencia, genera aumento de masa ósea y lo mejor es que ésta se mantiene en los adultos jóvenes aunque dejen de ejercitarse. En las niñas, el exceso de ejercicio puede dañar el crecimiento de los huesos. En especial cuando la actividad física se acompaña de pérdida de peso corporal, y se reduce la producción de hormonas sexuales, lo que ocasiona amenorrea (es decir la falta de menstruación por desnutrición). Busquen juntos actividades físicas que sean del agrado de tus hijos (capoeira, zumba, karate, danza, ballet, etcétera) y anímalos a que permanezcan en ellas todo el tiempo que sea posible.

Recomendaciones
Hay mil maneras de inculcar buenos hábitos en los hijos.
• Ejercitarte con ellos: salir a caminar, correr o jugar fútbol los fines de semana.
• Supervisar su alimentación: darles un almuerzo para el colegio y cenar en familia es la mejor manera de darte cuenta de qué es lo que tus hijos comen.
• Tener una buena comunicación: de esto dependerá que tengas éxito en inculcarles buenos hábitos.
• No fumar ni beber alcohol frente a ellos. Lo mejor es predicar con el ejemplo.

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