Agua y fuego, la sexualidad perfecta

Diferencias sexuales
Los taoístas entendieron las diferencias fundamentales
que existen entre la sexualidad masculina y la femenina. También reconocieron que la armonía en el dormitorio y
la felicidad de la relación, en general, dependen de que cada miembro de la pareja conozca la necesidad del otro.
Los médicos taoístas fueron los primeros sexólogos y observaron todos los aspectos de la sexualidad masculina
y femenina para descubrir sus secretos y satisfacciones.

Antes de entrar en las diferencias existentes entre la sexualidad masculina y femenina, es necesario enfatizar que el deseo de cada persona es único.

Las generalidades que expondremos sobre el deseo deben ser matizadas por tus experiencias reales y las propias de tu compañera o compañero. Recuerda que no hace falta ser el mejor amante del mundo; basta con ser el mejor amante que puedas ser para tu compañero o compañera. Deja que tu deseo y su placer sean tu guía.

Fuego + agua = complementos ideales

Mientras que la sexualidad masculina es de fácil ignición (los hombres se excitan fácilmente), también se extingue fácilmente (los hombres eyaculan rápidamente). La sexualidad femenina, aunque tarda más en llegar al punto de ebullición (las mujeres necesitan más tiempo para excitarse), es la más fuerte y duradera de los dos (las mujeres no acaban con la eyaculación y su enfriamiento es más lento).
Los taoístas sabían que si enseñaban a los hombres a llevar rápidamente a las mujeres al punto de ebullición, antes y durante el coito, sería mucho más probable que hombres y mujeres compartieran el in crescendo.
También sabían que si enseñaban a los hombres a retrasar la eyaculación y a tener múltiples orgasmos como las mujeres, hombres y mujeres podrían recorrer juntos muchas cimas de placer, haciendo el amor de la manera más satisfactoria y sanadora posible.

Como el Yin y el Yang
En palabras del maestro Wu Hsein, “los hombres pertenecen al Yang: él se excita rápidamente, pero también se retira rápidamente. Las mujeres pertenecen al Yin: ella es más lenta a la hora de excitarse, pero también es más lenta en su retirada”. Para los taoístas, Yin y Yang son fuerzas cíclicas y complementarias del universo que lo crean todo. Positiva y negativamente, ambas fuerzas son esenciales e interdependientes. Cada persona tiene energía masculina y femenina, y tanto el Yin como el Yang pueden transformarse uno en el otro.

Esto puede explicar la complejidad y la variabilidad de nuestro deseo individual.
Algunas mujeres son más Yang que Yin, también hay hombres que tienen más Yin que Yang.
Si eres una mujer Yang, tal vez tu experiencia se parezca más a la de la mayoría de los hombres.
Si eres un hombre Yin, quizás descubras que tu experiencia se parece más a la de la mayoría de las mujeres. Por conveniencia, dividimos nuestra sexualidad y nuestra energía sexual en estas dos grandes categorías, pero en realidad abarcan un amplio espectro.

Excitación: hervir el agua y encender la llama
Al comprender cómo funcionan el Yin y el Yang en nuestro cuerpo, entenderemos mejor la forma de excitarse de hombres y mujeres.
El Yin se mueve hacia abajo, como el agua, goteando en el cuerpo de la mujer desde la cabeza hasta el corazón y finalmente a los genitales. Ésta es la razón por la que la mayoría de las mujeres tienen que abrir su cabeza y su corazón antes de poder abrirse sexualmente. Este lento movimiento descendente de la energía en su cuerpo hacia los genitales también explica por qué la mujer necesita más tiempo de caricias que le permitan alejar su energía de los pensamientos que la distraen.
El Yang se desplaza hacia arriba, como el fuego, desde los genitales del hombre hasta su corazón y su cabeza. Por eso los hombres se excitan más rápidamente que las mujeres y suelen necesitar menos juegos preliminares. La energía sexual de los hombres comienza en los genitales. Cuando ésta asciende y se extiende por su cuerpo al hacer el amor, son más capaces de conectar con su corazón y recibir el amor de su pareja.
A medida que el hombre aprende a extender el orgasmo por todo el cuerpo y a hacer circular su energía, ésta se eleva hasta su corazón y su cerebro, permitiéndole expandir su amor por su compañera. Éste es el verdadero secreto de hacer el amor para los hombres.

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