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Amor y alimentación es todo lo que tu bebé necesita

La amorosa tarea comienza desde que el futuro bebé está en el vientre de la madre y es el mejor alimento para el porvenir. No se trata de una fórmula mágica, sino de un don de la naturaleza. El doctor Samuel Fernández Valiñas, cirujano pediatra del Hospital Español de México, afirma que esta clave es conocida como apego en el mundo médico, pero no es otra cosa que la amorosa relación que se da entre el bebé y quienes lo quieren. Se da de piel a piel con mamá, desde los primeros instantes de la alimentación al seno y más tarde con los cuidados y mimos de todos los días.
Desde luego que hay mucho más en los primeros meses y años de un hijo, pero el especialista no quita el dedo del renglón: “El cariño es más que una relación afectiva, pues se ha comprobado que los niños que son deseados y que lo sienten desde que están en el vientre materno se desarrollan mejor, igual pasa con los recién nacidos que reciben la carga afectiva de padres y familiares desde los primeros minutos”.

El principio de todo
El apego es clave en el desarrollo desde la gestación. Para el pediatra Fernández Valiñas, el bebé que desde el vientre materno sienta cercanía, calor humano y afecto le da una sensación de aceptación y seguridad. Asegura que los bebés que reciben cariño por el contacto con sus padres y familiares crecen y ganan peso mejor que los que no conocen el apego. Sin embargo, nadie debe perder de vista que el temperamento hace que cada niño sea único, “la manera en que reaccionan a los distintos estímulos es diferente en cada bebé”. Pero no sólo de afecto vive el niño. En el primer año de vida, los bebés triplican su peso, de unos 3 kilogramos pasan a cerca de 9, crecen igualmente a una velocidad impresionante, por ello deben comer muy bien.

Un menú muy especial
El especialista indica que los lactantes necesitan 110 calorías por cada kilo de peso para desarrollarse adecuadamente en sus primeros 12 meses de vida. Después viene un ajuste y “muchas veces las mamás llegan a la consulta al año de edad y una de sus principales quejas es: mi niño no come”. Esto es una verdad a medias, ya que el niño vive “una transición normal, de uno a dos años comen poco aparentemente, pero con lo que comen suelen tener las calorías necesarias para su desarrollo”.
El doctor dice que un menor, igual que un adulto, debe tener una alimentación equilibrada y los carbohidratos deben cubrir 55 o 60% de sus necesidades, 30% las grasas y 15% las proteínas. Pero todo debe comenzar con la dieta a seno materno que marca una diferencia sustancial, pues quienes son alimentados con leche materna tienen menos infecciones respiratorias y estomacales. Además, al amantar se fortalecen el apego y el desarrollo del bebé. En los primeros 6 meses de vida no hay nada mejor que la alimentación, aunque sea sólo con leche de la madre. El experto en medicina infantil destaca que debe erradicarse la costumbre de dar probaditas de comida a los bebés antes de esa edad. No hay que dar alimentos sólidos a los pequeños, sino comenzar con cereales, frutas y verduras, que nunca deben darse al niño antes de los 4 meses y preferiblemente después de los 6 meses. Abrir el menú del bebé antes de tiempo lo expone a las temibles alergias. Por ejemplo, ahora está probado que cada vez son más los niños alérgicos a la leche de vaca y que los hijos de padres alérgicos están más expuestos cuando su dieta incluye todo tipo de alimentos antes de tiempo.

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