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Aprende a conocerlo mientras come

Durante los primeros meses de vida, tu hijo ha tenido la mejor alimentación: la leche materna, la cual es tan completa por sí misma que proporciona todos los nutrientes necesarios para un desarrollo óptimo. Sin embargo, con el paso del tiempo deberás iniciar un esquema de alimentación complementaria con la que comienza la etapa de la ablactación. Este periodo consisten en ofrecer, poco a poco al bebé, alimentos diferentes a la leche materna o la fórmula: frutas, jugos y verduras.

Aunque regularmente se recomienda que inicien este proceso a partir de los tres meses, el doctor Sión Agami, residente de pediatría del Hospital Español, asegura que es mejor hacerlo entre los seis y ocho meses para evitar que el pequeño se vuelva alérgico a algún alimento, pues explica que hasta los seis meses madura el aparato digestivo y el hígado, por lo que se producen enzimas que ayudan a digerir los alimentos.

Un momento de disfrute

Descubrir paso a paso de la mano de tu hijo los sabores y olores de la comida, es una excelente oportunidad para que también aprendas a conocerlo, a saber qué es lo que le gusta y en qué momento prefiere consumirlo. Su primer acercamiento a los alimentos, debe ser con fruta, ya que tu pequeño está más familiarizado con los sabores dulces, lo recomendable es que prepares papillas de manzana y plátano, pues su consistencia es suave y agradable al paladar de tu hijo. Durante el quinto o sexto mes, se agregan a la dieta otras frutas y verduras, para después incluir carne y pollo, ambas, también, en forma de papilla.

De acuerdo con el especialista, el pescado, los mariscos y chocolates deben ofrecerse hasta después del año de edad. Hay algunos pediatras que recomiendan que alimentos como la yema del huevo y las fresas, se le proporcionen al bebé hasta que cumpla 10 meses. Si tienes duda sobre algún alimento, consulta a tu médico, ya que él es el indicado para contestar cualquier interrogante respecto a la alimentación del pequeño.

Uno de los momentos más importantes que compartirás con tu bebé a lo largo del día, es la hora de la comida, ya que te dará el espacio necesario para convivir con él, y aunque pienses que por su corta edad no puede entenderte y entablar un diálogo contigo, lo cierto es que aprende a reconocer a través de tu voz, tu estado de ánimo e incluso tus sentimientos.

Si tomamos en cuenta que los primeros meses de la ablactación son meses de un intenso aprendizaje para el pequeño, podremos entender que los hábitos alimenticios que se establezcan en esta etapa se fijarán para el resto de su vida. Por ello, es necesario establecer reglas en torno a los alimentos para evitar conductas que puedan repercutir en la personalidad y carácter del niño.

Haz de la hora de la comida un espacio para la complicidad y la convivencia, procura que todos se reúnan en la mesa para comer juntos, de esta manera no sólo promueves la unión familiar, sino que también enseñas a tu pequeño a identificar a cada uno de los miembros y a compartir un momento en el que se respire y se disfrute del calor de hogar.

 

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