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Aprende a dominar tu ira

Cuando Olivia y Teresa, su madre, discuten es predecible para toda la familia cuál será el final de la historia: Olivia poco a poco se empieza a enojar, hasta llegar al punto en que no controla sus palabras, ofende y lastima a su mamá, quien permanece callada.

Olivia reconoce que cuando recupera la calma, le duele mucho haber dañado a su familia con sus palabras, pero lo peor es el sentimiento de culpabilidad con el que ella se queda y que sabe, no podrá borrar durante mucho tiempo; pero lamentablemente, aún no ha encontrado la manera de detenerse en el momento oportuno.

Si Olivia aprendiera a detectar en primera instancia qué es lo que la molesta, le sería más sencillo reconocer el enojo que se transforma en ira.

Como explica María Magdalena Egozcue Romero, autora del libro Primeros auxilios psicológicos, de Editorial Paidós, “Nos enojamos cuando algo nos frustra, es decir, cuando un obstáculo se interpone entre nosotros y la realización de un deseo o una necesidad. El enojo puede afectarnos en forma negativa, tanto física como mentalmente”.
Una de las formas en que se manifiesta es por medio de una agresión directa o indirecta que puede expresarse con el castigo verbal –como ocurre en el testimonio relatado–, en la negación o el retiro de un beneficio que le otorgábamos a la persona con la que tuvimos un desacuerdo, hacer un daño a un individuo u algún objeto que sea importante para el supuesto ofensor y según la autora, de acuerdo con la manera en que se perciba el entorno será el grado de enojo.

Mantén la calma

La frase resulta común, no obstante la experta aconseja que para adquirir el control sobre los impulsos agresivos es necesario “identificar la manera habitual de manejar su ira y observar cómo la canaliza, bajo qué circunstancias o ante qué personas suele actuar de modo agresivo y los recursos que suele usar para auto castigarse”.

Para descifrar las situaciones mencionadas, recomienda responder a las siguientes preguntas:

  • ¿En realidad con quién estoy enojada?
  • ¿Acaso conmigo misma o desplazo mi ira hacia el exterior?
  • ¿Con quien realmente estoy enojada es con alguna figura parental y reconocer ese sentimiento me ocasionaría sentirme culpable o angustiada?
  • ¿Tal vez no he resuelto algún suceso importante en mi pasado que me sigue causando conflictos?
  • ¿Qué beneficios obtengo al reaccionar con agresividad?
  • Si quisiera transformar mi ira, ¿a qué emoción o sentimiento la cambiaría y por qué?
  • ¿Qué beneficios me traería expresarme de forma no agresiva?

Obtener estas respuestas será de mucha ayuda para que empieces a hacer un análisis real de tus sentimientos.
Ahora bien, llegar a un estado de control implica no solamente tiempo, también un trabajo profundo que incluye hacer un esfuerzo por curar las heridas del pasado. Cuando logramos entender que cada persona es responsable de su propia felicidad, resulta más sencillo dejar de culpar a quienes nos rodean y por lo tanto, expresar los sentimientos y las emociones reales puede darse en un ambiente pacífico y de respeto.

Fundación México Unido

bojorge@mexicounido.org.mx

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