Aprende a mantener en equilibrio la razón y tus emociones

Una persona puede ser brillante desde el punto de vista intelectual pero el manejo de sus emociones puede ser nefasto. En la vida profesional nuestra inteligencia racional hará que nos contraten, pero nuestra inteligencia emocional es la que determina nuestra eficacia y nuestros ascensos, o como en el ejemplo citado, cuando carecemos de ella, puede ocasionar que NO nos contraten.

La Inteligencia Racional se define como la capacidad de comprender, razonar, concluir e integrar constructivamente
lo que se ha aprendido, utilizarlo para enfrentarse a nuevas situaciones y resolver problemas adecuadamente.
La inteligencia nos permite adaptarnos al ambiente, pensar racionalmente, manejar abstracciones, actuar con un propósito determinado, usar nuestra experiencia y ser conscientes de la propia existencia.

Actualmente, en la psicología el estudio de las emociones y su manejo constituye una de las actividades a la que muchos investigadores se dedican.
Probablemente el más conocido de ellos es Daniel Goleman autor del libro “La Inteligencia Emocional“.

La vida siempre nos presenta contratiempos y el arte de serenarnos es una habilidad que depende de nuestra inteligencia emocional. No se trata de “dominar” nuestras emociones sino de sentirlas de manera proporcionada a las circunstancias que la producen y saber expresarlas de forma correcta.

Por qué es tan difícil controlar nuestras emociones

Ponerse furioso es fácil porque es una reacción natural ante una situación que nos es contraria, ya sea porque no obtuvimos lo que queríamos o bien porque existe un obstáculo para nuestros planes.
Una vez que la furia está presente, es casi imposible pensar adecuadamente porque nuestra capacidad de razonamiento se ve disminuida, dejamos de pensar y sólo sentimos furia. Aquí debemos reconocer la sabiduría del dicho “El que se enoja pierde”, porque una persona enojada o furiosa nunca puede pensar con claridad.

Las personas que tienen un alto coeficiente de inteligencia emocional lo expresan en el autodominio que tienen de sus emociones. Esto no significa que no sientan emociones negativas, sino al expresarlas, controlan su voluntad y el respeto por las personas con las que interactúan.

No siempre nos ponemos furiosos con la persona indicada, es decir, con la persona que ocasionó el contratiempo y a veces nos desquitamos con quien está más cerca. Esto frecuentemente ocasiona que cuando estamos enojados somos injustos con quien nos desquitamos y decimos cosas de las que después nos arrepentimos.

Cuando estamos furiosos se pierde la adecuada proporción entre lo que originó el enojo y nuestra respuesta, o de plano no existe ninguna proporción entre el suceso y nuestro enojo. Cuando nuestra reacción es proporcional al suceso puede ser que no reaccionemos con furia, sino con un enojo que es controlable.

Antes se afirmaba que la razón debía estar separada de la emoción.

Hoy la psicología tiene un nuevo enfoque en el que se armonizan la cabeza y el corazón. Una aplicación práctica de este concepto es: nunca tomes decisiones cuando estás enojada porque es muy probable que esas decisiones estén equivocadas.

En cierto sentido tenemos dos cerebros, dos mentes y dos clases de inteligencia, la racional y la emocional. Nuestro desempeño en la vida está determinado por su interrelación y la inteligencia de una persona se expresa no sólo por el coeficiente intelectual sino por el coeficiente emocional.

Este nuevo concepto de lo que significa “ser inteligente”, tanto racional como emocionalmente, se refiere a la capacidad de resolver los problemas que la vida nos plantea, destacando de manera preponderante el manejo adecuado y la expresión de nuestras emociones.

El poder y la importancia de la inteligencia emocional radican en las características que proporcionan al individuo y que son como un lubricante que permite un óptimo funcionamiento del control que la mente ejerce sobre la conducta.

Es importante destacar que la suma de la inteligencia racional y la emocional con la voluntad, nos ayuda a construir una vida como un proyecto extraordinario.

Las emociones son un elemento indispensable en nuestra vida. Además de darle significado a nuestras relaciones inter-personales, nos guían para enfrentar momentos difíciles.

Cuando las emociones provocan que sintamos ansiedad o preocupación están desencadenando un ensayo del peligro que podemos enfrentar y nos permiten manejar de una mejor manera el problema. Un poco de ansiedad hace que nuestra mente se focalice adecuadamente para resolver un problema; demasiada ansiedad nos puede paralizar y hacernos incapaces de pensar o de hacer nada en torno al problema.

Mejora tu inteligencia emocional

1. Identifica por su nombre las emociones intensas que sientes.

2. Conoce las circunstancias y/o personas que las producen.

3. Busca causas no culpables.

4. No digas cosas de las que puedas arrepentirte.

5. Canaliza tu enojo para expresar tu desacuerdo.

6. Escucha y habla sin estar a la defensiva.

7. Olvida palabras lapidarias como “Te lo dije”.

8. Sé prudente al hablar y ten paciencia al actuar.

9. Antes de expresar tu furia cuenta hasta diez, o hasta cien.

10. Recuerda que quien se enoja pierde.

11. Nunca tomes decisiones si estás enojada.

12. Trata de entender los sentimientos de los demás.

13. Nunca desquites tu enojo con inocentes.

También podría gustarte

Comentarios