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Aprende a reconocer la depresión

“Estaba muy presionada por todas las cosas con las que tenía que cumplir: mi casa, mis hijos, mi trabajo… acababa de pasar por un divorcio, no tenía suficiente dinero, estaba lejos de mi familia y un día desperté sin ganas de nada. Todos mis pensamientos eran negativos, pensaba que nada tenía solución… Mi amiga me llevó al médico, él me dijo que estaba deprimida…” Laura, una mexicana de LA.

Cada vez con más frecuencia estamos expuestos a diversas presiones económicas, sociales, familiares y laborales, pero el organismo humano sigue siendo el de siempre, aún no se ha hecho más resistente a todas estas exigencias de la sociedad y por ello sufre las consecuencias con padecimientos como la hipertensión, la depresión o los padecimientos gástricos.

¿Con cuanta frecuencia describimos nuestra tristeza como un estado de “depresión absoluta”? En el lenguaje cotidiano, el desánimo y la melancolía suelen identificarse con la depresión, incluso cuando dichos estados de ánimo son transitorios y desaparecen en poco tiempo.

Sin embargo, el verdadero trastorno depresivo no es igual a la tristeza pasajera. Los médicos de la American Psychiatric Asocciation (APA) la definen como una enfermedad emocional que afecta en cómo te sientes, cómo piensas y de qué manera actúas. Los síntomas pueden durar semanas, meses e incluso años, pero suelen mejorar con un tratamiento adecuado y una detección oportuna.

Es una enfermedad real y mortal

Todos podemos ser victimas de esta enfermedad que afecta a 19 millones de estadounidenses al año. La depresión suele darse en familias, posiblemente por herencia genética, comportamiento aprendido o ambos y se requiere un evento estresante (como tensiones por familia, trabajo o estudio) para desencadenar un episodio depresivo. Por otra parte, las personas con poca autoestima y sujetas al estrés constante son propensas a la depresión, aunque no existan antecedentes de la enfermedad en su familia. Asimismo, investigaciones recientes han demostrado que algunas enfermedades físicas (como el cáncer, el mal de Parkinson, los trastornos hormonales y los ataques al corazón) pueden acarrear enfermedades mentales como la depresión. Lo mismo sucede con personas que han estado expuestas a entornos estresantes y violentos.

Detonantes emocionales y físicos

Puede deberse a la pérdida de un ser querido, amigo o familiar; o al estrés crónico, ya sea por exceso de trabajo o por una falla en los mecanismos del organismo. Otros cambios que pueden afectar nuestro ánimo son las alteraciones en nuestra rutina familiar, como los divorcios, rompimientos y peleas; también el aislamiento social, sobre todo en personas de la tercera edad.

En algunas ocasiones, la depresión no es producto de una pérdida emocional, sino de largas enfermedades, graves o crónicas; de condiciones médicas como hipertiroidismo, cáncer o hepatitis; deficiencias nutricionales (especialmente de ácidos grasos Omega-3) o del empleo de tranquilizantes o medicamentos para la hipertensión. El consumo excesivo de alcohol y drogas también puede desencadenar un suceso depresivo.

Depresión femenina
Se cree que la depresión es más común en las mujeres que en los hombres y es más frecuente en la adolescencia. De acuerdo con los especialistas, se debe a los factores hormonales pero, en especial, al hecho de que las mujeres se enfrentan a niveles mayores de estrés que los hombres, sobre todo si combinan las responsabilidades del trabajo con las del hogar y la familia. Aunque algunos médicos afirman que el mayor índice en depresión femenina también podría deberse a que los hombres no suelen buscar ayuda en cuestiones emocionales.

Prevención
Cuando una persona presenta síntomas depresivos durante dos semanas, es indispensable que consulte a su médico para obtener opciones de tratamiento. Pero sin importar la intensidad del episodio, las siguientes medidas pueden ayudarle a superarlo (o incluso a evitarlo):

Involúcrate en actividades que disfrutes, no abandones tus aficiones ni tus pasatiempos, aunque no tengas ganas.
Si viviste una experiencia dolorosa, platica con un terapeuta, un clérigo o un consejero espiritual que te ayuden a darle sentido.
Pasa más tiempo con amigos y familiares y recurre a alternativas como la meditación, la aromaterapia, el tai-chi y la oración. Esto te ayudará a relajarte y a encontrar tu fortaleza interna.
Para ayudar a tu cuerpo a sobrellevar un suceso depresivo procura dormir bien; si padeces insomnio, consulta a tu médico sobre el tratamiento a seguir. Consume una dieta nutritiva que incluya ácidos grasos omega 3 (lo encuentra en el atún y el salmón) y ejercítate regularmente, así ocuparas tu mente en otras cuestiones.
Ingiere suplementos multivitamínicos, verificando que incluyan vitamina B y evita el consumo de alcohol, tabaco y cualquier droga, porque estos mantienen tu cuerpo y mente en un estado de letargo.
Si tu depresión se debe a la falta de luz solar, recurre a la terapia de luz como sustituto temporal.

¡Detecta la depresión a tiempo!

Contesta el siguiente cuestionario honestamente para detectar si lo que tú sientes es tristeza o depresión.
• ¿Te sientes triste la mayor parte del tiempo?
• ¿Te sientes triste, ansiosa, o tienes un sentimiento de vacío permanente?
• ¿Tienes sentimiento de culpa, no le encuentras sentido a su vida, o estás desesperada?
• ¿Tienes problemas para concentrarte, memorizar, o tomar decisiones?
• ¿Te sientes muy cansada, débil o sin energía?
• ¿Tienes problemas para dormir, padeces de insomnio o te das cuenta de que estás durmiendo demasiado?
• ¿Has perdido el apetito y el interés en comer o por el contrario, encuentras que está comiendo todo el tiempo?
• ¿Te sientes irritada o desesperada?
• ¿Tienes dolores y sufrimientos que no se alivian por más que lo has intentado?
• ¿Has perdido interés en actividades que antes disfrutabas, incluyendo el sexo?
• ¿Tienes sentimientos de culpa, desespero, abandono, pesimismo o desesperanza?
• ¿Tienes pensamientos suicidas o de muerte?
Pide de inmediato una cita con un médico si tienes 5 o más respuestas afirmativas, si los síntomas ya están afectando tu vida diaria o tienes pensamientos recurrentes de suicidio.

El tratamiento

Las maneras más comunes de tratar la depresión clínica son suministrando medicamentos, psicoterapia, o una combinación de ambos. Muchos hispanos no buscamos ayuda para tratar la depresión. Creemos erróneamente que si lo hacemos podemos ser calificados como personas débiles o sin carácter. Otras veces, creemos que los síntomas de la depresión desaparecerán con el tiempo, por sí solos, “si ponemos de nuestra parte”. Estas ideas son falsas. Cualquier persona que sufra de depresión, así como cualquier otra enfermedad grave, necesita ayuda profesional especializada. Los síntomas seguirán ahí, mientras no se inicie el tratamiento; entre más pronto lo hagamos, más pronto nos empezaremos a sentir mejor.

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