Arquitectura etérea

En un lugar de la casa encontramos este agradable rincón de ensueño donde la naturaleza del exterior se funde con el interior.
La chaise-longue de atrevido diseño combina perfecto con el biombo: están hechos el uno para el otro ¡como si hubieran convivido por siglos!

En un espacio diáfano y como si flotara entre la luz que la inunda por los cuatro costados, se ubica esta amplia sala, distribuida a base de volúmenes simétricos de gran limpieza. La sobria combinación negro-blanco en paredes y muebles, que es la gran protagonista de este espacio y de casi toda la casa, contrasta con la calidez de la madera del piso.

Si los diseñadores de la Bauhaus alemana de principios del siglo XX se transportarana nuestra época, habrían podido perfectamente diseñar un comedor como el que te presentamos, por su pureza de líneas y su escueta combinación de colores. Como gran innovación se sustituyen las sillas de un costado de la mesa por un banco corrido y el jardín del fondo se integra por completo a la parte habitacional.

Interesante detalle del comedor en donde el nicho rectangular de piedras integradas de la mesa, resalta bajo un centro circular de pequeñas velas incrustadas. Una sabia combinación de claroscuro, sobriedad e innovación.

La cocina y el jardín de fondo se incorporan en un sólo hábitat, siguiendo el común denominador de espacio compartido “exterior-interior” que predomina en toda la casa. El diseño de los muebles se caracteriza por la funcionalidad y la estética moderna, liviana, en tonos claros, que recuerdan a los grandes diseñadores de cocinas italianos.

El baño de visitas es un minúsculo cuadrado, perfectamente logrado. Se juega con la entrada de luz natural, la estilizada forma de su espejo y la baja altura del mueble para agrandar ópticamente el espacio.
En él vuelven a relucir las celosías de madera en los techos y el canalillo de cantos rodados incrustado en
el lavabo.
Un espacio cuadrado, fundido en un haz de luz, conforma este acogedor antecomedor. La luminosidad que lo inunda proviene del jardín japonés a su espalda, que refleja el juego de luces y sombras de la celosía de su techo exterior.
El techo conforma una composición de tablones de madera muy imaginativa, bajo la cual destaca una etérea lámpara de diseño vanguardista.

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