Un portal realizado por y para mujeres con temas de moda, belleza, sexualidad, pareja, embarazo, hogar, trivias, consejos y mucho más

¡Arriba el ánimo!

Existen dos reacciones básicas ante un problema o un inconveniente. Puedes lamentar lo ocurrido y maldecirlo, o aceptar lo que pasó, aprender lo necesario y seguir tu camino. Tú decides. Nuestra visión del mundo depende en mucho de nuestro estado de ánimo. La gran verdad es que siempre habrá inconvenientes y problemas; lo que cambia es cómo respondemos a ellos. Muchas veces, los problemas no estropean nuestras vidas, sino que solamente reflejan de qué humor nos encontramos.

Si sólo te concentras en lo negativo y en tus recuerdos desagradables, atraerás pensamientos semejantes —no existe buen humor que soporte tal bombardeo. De hecho, investigaciones recientes han demostrado que nuestros pensamientos determinan la calidad de nuestras emociones, cambios de ánimo, acciones y experiencias de vida. Por eso es muy importante aprender a controlar nuestros pensamientos.

Algunas técnicas ayudan a mejorar el desempeño mental y a cambiar de estado de ánimo.  Al combinar el cambio mental con frases específicas, es posible dejar de ver el lado negativo de las cosas y, con ello, evitar que los pequeños inconvenientes echen a perder días enteros.

Aunque la secuencia de eventos es sencilla, requiere práctica. De acuerdo con los expertos, los efectos se perciben de inmediato, pero los resultados se vuelven más poderosos tres o cuatro semanas después.

Primera etapa

Cuando los pensamientos negativos o las dificultades empiecen a molestarte, detén lo que estés haciendo y di: “Siento cómo el aire entra y sale de mi nariz”. Deja que esas palabras guíen tu atención a la experiencia misma de respirar. Para controlar nuestro estado de ánimo, necesitamos apartar los pensamientos negativos. La forma más sencilla de lograrlo es concentrarnos en experiencias sensoriales: esto también te aleja de recuerdos o proyecciones desagradables y te ubica en el presente. Esta técnica te ayuda a detener el pesimismo justo en el momento en que empieza.

Segunda etapa

Cuando ya domines la técnica para detener el pesimismo, expande tu conciencia para incluir la respiración en tu torso. Di: “También estoy consciente de los movimientos en mi pecho y en mi estómago”. No hagas ningún esfuerzo especial para respirar, sólo percibe el flujo natural del aire mientras entra y sale. En esta etapa, añades una capa adicional a la experiencia: estás consciente de una extensión mayor de tu cuerpo. Esto detiene el pesimismo, porque es difícil concentrarse en dos sensaciones a la vez y, además, seguir teniendo pensamientos negativos.

Tercera etapa

Para ampliar el ejercicio, ábrete a pensamientos positivos, un paso que va más allá de suprimir los negativos. Repítete: “También estoy consciente de las emociones en mi corazón”.

Controlar tu ánimo requiere más que controlar tu pensamiento: necesitas crear conexiones con emociones positivas.

Al cultivar la empatía, dejas de sentirte indiferente y comienzas a sentirte optimista. Según varios estudios, así se estimula la creación de las sensaciones de calidez y relajamiento.

Cuarta etapa

Ya con tu corazón abierto, elige recuperar tu sensación de bienestar. Di: “Estoy consciente de todo mi cuerpo, aquí y ahora”.

Este ejercicio te ayuda a imitar las sensaciones de paz y tranquilidad que aparecen en tu vida, cuando tú elijas —lo que hagas con este poder ya depende de ti.  Al elegir el presente, recuperas tu sensación de control y, con ello, tu buen humor.

También podría gustarte
Comentarios