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Artritis reumatoide

Sufrir por más de cuatro semanas dolor o hinchazón en manos, rodillas o tobillos, detectar debilitamiento o un movimiento limitado en estas articulaciones, sentir entumecimiento matutino y fatiga sin razón aparente, pueden ser síntomas de artritis reumatoide. Ante esto, lo mejor es acudir con un reumatólogo para así favorecer un rápido control de la enfermedad y recobrar la calidad de vida del paciente.

Ésta es una enfermedad inflamatoria de las articulaciones, la cual desde los primeros días origina cierta discapacidad motora, que puede agravarse si no es tratada a tiempo. “Sin embargo, con un diagnóstico temprano y si el paciente se responsabiliza de apegarse al tratamiento, es probable que su limitación sea ligera y transitoria”, señala el reumatólogo Luis Jara, jefe de enseñanza del Centro Médico La Raza, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
De no ser así y la enfermedad avanza, agrega el experto, puede generar incluso, manifestaciones como nódulos reumatoides –bolitas que se ubican debajo de la piel del tamaño de un frijol o de una nuez-, daño pulmonar y al sistema nervioso periférico, así como vasculitis que es la inflamación de los vasos sanguíneos. Por lo que el paciente se ve imposibilitado para trabajar y por ende, afecta varias esferas de su vida.
En México, la artritis reumatoide afecta a más del 10 por ciento de la población productiva de entre 20 y 45 años de edad; y es cuatro veces más común en mujeres que en hombres, según datos del IMSS.
“Se desconoce su causa, pero se sabe que los factores que pueden predisponer a una persona para desarrollarla son genéticos, hormonales, e incluso, ambientales, como las situaciones de estrés”, indica Luis Jara.
Sin embargo, sí se sabe cómo actúa el padecimiento en el organismo. Este mal comienza cuando los glóbulos blancos que conforman el sistema inmunológico, de forma anormal descargan proteínas -llamadas factor de necrosis tumoral alfa- sobre el sinovio de una articulación, el cual es una pequeña bolsa que se encuentra entre los huesos y se encarga de mantenerlos lubricados. Ante la acumulación de esta proteína, el tejido que antes protegía, se torna grueso y causa daño a los huesos, ligamentos y cartílago de la articulación, explica el documento La artritis reumatoide, de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.

Detección y tratamiento

Para realizar el diagnóstico, el internista o reumatólogo debe elaborar un historial médico y familiar del paciente, ya que este padecimiento suele ser hereditario. “Además solicita pruebas de laboratorio como biometría hemática, un estudio de química sanguínea, exámenes de orina y una prueba inmunológica llamada factor reumatoide, junto con radiografías de manos y pies, pues la enfermedad suele dejar huellas de su presencia en estos miembros”, asegura el experto, quien es miembro del Colegio Mexicano de Reumatología.
Una vez con los resultados, el médico tratante deberá diseñar una estrategia de tratamiento que incluya medicamentos, terapia física y apoyo psicológico. Con tres objetivos: Disminuir la inflamación, evitar que progrese y fortalecerlo emocionalmente para aminorar el estrés que causa la enfermedad.
“Para la primera meta se le pueden preescribir al paciente diversos antiinflamatorios, pero si no reacciona a éstos, ya existen los medicamentos biológicos que son un verdadero avance de la medicina”, explica el especialista.
Los medicamentos biológicos -procesados por células- consisten en la inyección de anticuerpos específicos o anticuerpos monoclonales que bloquean la proteína llamada factor de necrosis tumoral alfa. De esta forma se para la enfermedad y se logra que el paciente continué con su actividad de manera prácticamente normal, asegura el reumatólogo. Estos medicamentos ya están en el cuadro básico de los hospitales de gobierno, por lo que están al alcance de gran parte de la población.
A la par, es importante que el paciente acuda a terapia física, en donde le enseñarán una serie de ejercicios para que los practique en su casa. Éstos favorecerán la recuperación de la movilidad perdida. Además, se le pedirá que si fuma, eliminé la adicción, mantenga un peso adecuado para su talla y estatura y lleve una dieta sana, pues con esto evita factores de riesgo que podrían agravar su situación.
Ya en esta fase, exhorta el especialista, la responsabilidad del paciente respecto al apego del tratamiento y a llevar un estilo de vida saludable es fundamental, pues ahí radica un gran porcentaje del éxito de su recuperación.
Para concluir, el reumatólogo Luis Jara señala que aunque el paciente sufra artritis en una fase avanzada, una vez diagnosticado y con el tratamiento adecuado, siempre existirá la esperanza de salir adelante y alcanzar una calidad de vida apropiada durante muchos años.

 

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