Asma, más que una alergia

La vida de un paciente asmático cambia radicalmente para bien cuando recibe tratamiento adecuado, pues se trata de una enfermedad que debe estar bajo constante atención médica.

Juan José Luis Sienra Monge, alergólogo pediatra, advierte que muchos pacientes piensan que los remedios caseros les ayudarán a mejorar su estado de salud; cuando la verdad es que sólo un buen tratamiento con medicamentos de control contribuye a mantener sus actividades normalmente y mejora su calidad de vida.

Además, es importante que junto con el tratamiento farmacológico haya un seguimiento médico estrecho, al menos durante los primeros meses que se está controlando.

Esto debido a que “si un niño utiliza su inhalador de rescate con frecuencia, puede que el asma no esté bajo control. Hay que tener en cuenta que estos fármacos tienen como función principal aliviar los síntomas una vez que ocurren, pero a diario debe tomar un medicamento de control que ayude a prevenir dichos síntomas”, explica el experto.

Cifras y tratamientos


En México, este padecimiento ha aumentado entre un 5 a 10 por ciento e, incluso, en algunos estados se ha registrado un aumento de hasta el 15 por ciento, por lo que este padecimiento ahora afecta a 10 millones de mexicanos, según datos del IMSS.

Esta enfermedad agrede las vías respiratorias, por lo que ocasiona que se hinchen e irriten. Aunque no puede curarse, sí es posible mantenerla bajo control.
Cuando no hay un seguimiento médico, sus síntomas pueden agravarse y conducir a limitaciones en sus actividades, y pérdidas de días de trabajo o escuela, incluso si el asma es leve, apunta el doctor Sienra.

Agrega que los tratamientos se pueden dividir en dos grupos:
1.    De rescate o broncodilatadores, utilizados cuando el niño tiene síntomas agudos de asma.
2.    Los medicamentos de base o preventivos. En este grupo se encuentran los esteroides inhalados y los antileucotrienos, que neutralizan la respuesta inflamatoria de los bronquios y constituyen un pilar fundamental en el tratamiento y control.

Desde niños

El alergólogo Carlos León, director del Centro de Asma y Alergia de México, indica que el padecimiento se da en personas de todas las edades y en países de todo el mundo. Es una enfermedad que puede consumir entre el 5 y el 15% del ingreso familiar. Sus costos directos incluyen medicamentos, honorarios médicos y utilización de los servicios de salud tales como consultas a servicios de emergencia y hospitalizaciones.
Es una enfermedad pulmonar crónica que afecta la calidad de vida, genera restricciones en aspectos físicos, emocionales y sociales de la vida de los pacientes.

Como reseña la Dra. Blanca del Río, jefa del Departamento de Alergia del Hospital Infantil de México Federico Gómez, es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en los niños. En México, cerca del 10% de la población la padece y 40% son menores de 15 años. “En nuestro país, este padecimiento representa un problema de salud pública, ya que es una de las 10 primeras causas de visita a los servicios de urgencias, así como de consulta externa”, indica.

Prevención

Los médicos coinciden en que hay que tomar medidas preventivas primarias para enfrentar el asma y las enfermedades alérgicas. Es importante evitar el contacto con alérgenos e irritantes ambientales como humo de tabaco y contaminantes vehiculares.

Los expertos en alergias coinciden en que está comprobado que la contaminación de la Ciudad de México, desde el polvo, la falta de higiene, el humo y hasta las partículas de ácidos como nitratos y sulfatos, agudizan los problemas respiratorios en los niños y provocan aumentos significativos en los síntomas como la tos y sibilancias (sonidos en el pecho), principalmente en aquéllos que padecen asma.

Sugieren que en los dos primeros años de vida se debe prolongar la alimentación al seno materno de 4 a 6 meses y retrasar la introducción de alimentos (ablactación) después de los 6 meses. Para la población adulta se recomienda consumir antioxidantes y ácidos grasos Omega 3.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud recomienda evitar el tabaquismo y la exposición al humo durante el embarazo y la infancia, así como eliminarlo en los lugares de trabajo. Indica que es importante tratar tempranamente las enfermedades de las vías aéreas superiores (rinitis alérgica, por ejemplo) para reducir el riesgo de desarrollo de asma.

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