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Ayúdale a desarrollar su lenguaje

Los bebés comienzan a aprender a hablar desde el momento en que nacen. El resultado de este aprendizaje –es decir, el habla y la comprensión del lenguaje–, no será evidente de inmediato, pero todo lo que escuchen durante sus primeros meses, y los sonidos que emitan, consolidarán la base del desarrollo del lenguaje verbal.

• Adquisición del lenguaje. Es en parte innata y en parte aprendida, a medida que los niños interactúan entre ellos y con el medio ambiente.
• El lenguaje. Es la simbolización del pensamiento; tiene dos aspectos: aprender a hablar y comprender el lenguaje:
• Lenguaje receptivo (LR). Es la comprensión del lenguaje hablado, escrito o de signos.
• Lenguaje expresivo (LE). Aprender a hablar, escribir

Tu papel en el aprendizaje del lenguaje
Eres la persona más significativa en la vida de tu bebé. La forma en que te relaciones con él o ella determinará en gran medida cómo se desarrollará el lenguaje durante los primeros cinco años de vida.

Guía de desarrollo del lenguaje
Las guías de desarrollo del lenguaje pueden ser preocupantes si se interpretan con rigidez. Hay una gran variación en el rango de edad en el que los niños alcanzan los hitos del lenguaje. Es más importante observar si el lenguaje se desarrolla de manera continua, que pretender que coincida con las tablas.

Nacimiento
• Lenguaje Receptivo. Los bebés aprenden a escuchar desde su nacimiento porque están conscientes de los sonidos a su alrededor. Escuchan a las personas hablar; los ruidos fuertes los despiertan o los hacen llorar; y se quedan quietos y atentos cuando oyen sonidos nuevos.
• Lenguaje Expresivo. Los bebés recién nacidos hacen ruidos que nos permiten saber si están experimentando placer.

De 0 a 3 meses
• Lenguaje Receptivo. El bebé volteará hacia ti cuando le hables, y sonreirá cuando escuche tu voz. Parece reconocerla y por ello se tranquilizará al escucharla. También atenderá a voces extrañas, y frecuentemente responderá a los tonos reconfortantes aunque la voz no sea conocida.
• Lenguaje Expresivo. Tu bebé repetirá el mismo sonido muchas veces, y escucharás el clásico “gu-gú”, cuando esté contento.

De los 4 a los 6 meses
• Lenguaje Receptivo. Comienza a responder a la palabra “no” y a los cambios en el tono de voz. Los bebés en esta etapa se fascinan con juguetes que hacen ruidos, disfrutan de la música y el ritmo y buscan con interés la fuente del nuevo sonido, sea la licuadora, un pájaro o una ambulancia.
• Lenguaje Expresivo. Escucharás los primeros gorgoritos, especialmente mientras juegas con él o se entretiene solo. El balbuceo se detona en este rango de edad, y en ocasiones sonará como si estuviera “hablando”. Éste incluye muchos sonidos, como los bilabiales: p, b y m. El bebé puede indicarte, a través de balbuceos o gestos, que desea algo, o que quiere que hagas algo por él, y hará sonidos muy “urgentes” para ponerte en acción.

De los 7 a los 12 meses
• Lenguaje Receptivo. Este periodo es emocionante y divertido, ya que el bebé atiende de manera evidente cuando se le habla. Voltea en dirección de quien lo llame por su nombre y descubre la diversión de las canciones acompañadas con juegos de mano, como “tortillitas de manteca”. Comienza a reconocer el nombres de objetos y personas familiares, como “papá”, “mamá”, “perro”, ”ojo”, y  responderá a instrucciones sencillas como “dáselo a mamá”.
• Lenguaje Expresivo. El sonido del balbuceo del bebé cambia. Ahora incluye más consonantes, así como vocales. Además del llanto, comienza a usar el lenguaje y otros sonidos para obtener tu atención y mantenerla. Dirá sus primeras palabras, generalmente “mamá” o “papá”.

De 1 a 2 años
• Lenguaje Receptivo. El bebé señala los dibujos en un libro cuanto los nombras (“enséñame el perro”), y puede apuntar a algunas partes del cuerpo cuando se le pide (“¿dónde está tu ojo?”). También puede seguir instrucciones simples: “pásame la pelota”, y comprender preguntas sencillas “¿de quién es esa muñeca?”. Disfruta escuchar historias simples, canciones y rimas, y te pedirá que las repitas infinidad de veces.
• Lenguaje Expresivo. El bebé acumula palabras nuevas cada mes. Incluso puede hacer frases de dos palabras: “quiero queso”, “más agua”, y otras combinaciones para crear oraciones rudimentarias. Sus palabras se vuelven más claras.

De los 2 a los 3 años
• Lenguaje Receptivo. Para este momento, el bebé comenzará a comprender instrucciones de dos etapas “ve por tu cobijita y súbete a la cama” así como el significado de conceptos como caliente/frío, adentro/afuera, bonito/feo. Él o ella reconocen sonidos como los de un timbre o una sirena, y en ocasiones van emocionados a abrir la puerta, señalan el teléfono o voltean en busca del carro de bomberos.
• Lenguaje Expresivo. En esta etapa ocurre la explosión del lenguaje. El bebé parece tener una palabra para nombrar cada cosa. Puede pedir o atraer tu atención hacia algo por medio de exclamaciones “¡miau!”, nombrándolo “gato”, o enunciando alguno de sus atributos: “grande”.

De los 3 a los 4 años
• Lenguaje Receptivo. Pueden comprender preguntas simples del tipo “qué”, “quién” y “dónde” y poner atención cuando se les llama desde otra habitación. En esta etapa, se vuelven más evidentes las dificultades. Si te preocupa la capacidad de tu bebé para oír o comprender, llévalo al pediatra. Él te dará un diagnóstico más certero y te canalizará con el especialista adecuado en caso de ser necesario.
• Lenguaje Expresivo. Las oraciones se hacen más largas a medida que el niño aprende a combinar cuatro o más palabras. Habla de cosas que le suceden fuera de casa: el kínder, sus amigos, salidas y experiencias. El lenguaje suele ser fluido y claro, y otras personas –además de quienes conviven en casa con el bebé- pueden entenderle la mayor parte del tiempo.

De los 4 a los 5 años
• Lenguaje Receptivo. Los niños a esta edad disfrutan las historias y pueden responder preguntas sencillas respecto a ellas. Oyen
y comprenden casi todo lo que se les dice en la casa y escuela.
• Lenguaje Expresivo. El niño habla rápida y fluidamente, en una voz fácilmente audible. Puede construir oraciones largas y detalladas (”fuimos al zoológico, pero nos tuvimos que regresar porque Mariana se sentía mal”). Puede hacer un relato detallado y adherirse al tema, utiliza la gramática de manera correcta –la mayor parte del tiempo. Pronuncia adecuadamente la mayoría de los sonidos, aunque puede cecear y tener dificultades principalmente con la r y v. Se puede comunicar fácilmente con otros niños y/o adultos.

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