Ayúdalo con su Edipo

Alfredo mira con preocupación cómo su hijo está pegado todo el día a su madre. Primero le daba risa ver que el pequeño se enojaba cada vez que él se acercaba a su esposa, ahora ya no es tan gracioso porque a la menor provocación el niño estalla al creer que le están robando la atención de su amada.

Saben que se trata del Complejo de Edipo pero se les complica un poco cómo tratarlo. Según los expertos, esta etapa se presenta a los tres años de edad y generalmente, concluye a los cinco.

El concepto tiene origen en la tragedia griega de Edipo, hijo de Layo y Yocasta, reyes de Tebas, quien estaba destinado a matar a su padre y casarse con su madre, al percatarse de esto se quita los ojos, mientras Yocasta termina suicidándose. Aunque el Complejo lleva este nombre, en realidad no es nada dramático, simplemente se trata de una atracción temporal del niño hacia su madre.
De acuerdo con los psicólogos Manuel González y Hans Oleg Olvera, el Complejo de Edipo forma parte de nuestro proceso de crecimiento. “Se refiere al amor que se establece entre el hijo y la madre o la niña con su papá. El desarrollo psicosexual del niño dependerá de cómo se maneja este complejo”, coinciden.

“Ella es mía”, “Te voy a cuidar siempre papi”, “¿Verdad que cuando sea grande te vas a casar conmigo?”, estas expresiones denotan que el pequeño ya entró en esta etapa. A los tres años, ya tiene una forma especial de vincularse con los demás y, claro, las figuras más cercanas son mamá y papá.

“El niño entra a un período de ‘enamoramiento’, el niño adora a su mamá, le hace piropos, hace cosas graciosas que sabe le gustan; igual pasa con las niñas y sus padres”, advierte el psicoanalista Hans Olvera.

En esta etapa las actitudes de tu hijo pueden cambiar radicalmente, no sólo desde el punto de vista afectivo, sino también en lo que se refiere a su comportamiento; es necesario que lo cobijen con amor y comprensión, ya que de esta manera el pequeño pasará más fácilmente por este proceso. Recuerda que ustedes son sus primeros vínculos y del manejo que hagan de ellos dependerá la forma en que se relacione sexualmente en el futuro.

No debes olvidar que tú y tu pareja son su primer vínculo con el mundo exterior y del manejo que hagas de la comunicación y la manera en que lo eduques, dependerán sus relaciones futuras. Si aprenden a manejar este proceso, el pequeño no tendrá complicaciones para establecer una sana relación de pareja cuando crezca. Cuando el complejo no es bien tratado buscará en sus parejas las características de sus padres, hasta encontrar a una persona similar.

Establece reglas que tu hijo pueda observar. Procura encontrar un equilibrio entre el amor y la atención que tu hijo requiere y evita los excesos, ya que corres el riesgo de que se vuelva dependiente y le costará trabajo separarse de ti o de su papá con el paso del tiempo. Enséñale a ser independiente y promueve distintas actividades en las que pueda desenvolverse con confianza y que propicien la convivencia con otros pequeños de su edad.

A partir de los cinco años, comprenderá la relación de los padres y también se dará cuenta que tiene características físicas iguales a uno de ellos. Querrá ser como él o como ella, empezará la imitación y su identificación social. Es tiempo de ver qué personalidad quieres que tu hijo complete, toma en cuenta que todas las actitudes y comportamientos que tengas, o que él pueda observar dentro del hogar serán monitoreadas. Ten cuidado con el uso de los dobles mensajes, si le has enseñado a que la mentira no es buena, no lo engañes bajo ninguna circunstancia. Recuerda que todos los niños quieren ser como sus padres, imitarán gestos y comportamientos, serán su espejo.

Tú puedes ayudarlo a que termine bien este ciclo, puedes empezar con dejarlo ir con sus amiguitos, que tenga sus propios espacios para relacionarse, que visite lugares neutrales para disminuir su dependencia. Así, el enojo y los celos iniciales pasarán.

Poco a poco tu hijo se dará cuenta que sus fantasías no se cumplirán y renunciará a ellas. Te darás cuenta que tu pequeño ya salió de su etapa “edípica” cuando deja de rivalizar con el padre del mismo género y buscará compartir su tiempo con ambos, sin darse cuenta habrán dicho adiós a Edipo.

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