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Bebés desvelados

Uno de los deseos de muchos papás después de una fiesta que se prolongó hasta la madrugada es que los niños duerman hasta tarde. Con las celebraciones propias de la temporada navideña, vienen algunos excesos en las comidas, así como trastornos en los horarios de descanso, y si esto afecta a los adultos, no hay razón para pensar que no perturbará también a los más pequeños del hogar quienes andarán con tremendas ojeras y altibajos en su humor.iStockphoto/Thinkstock

Eduard Estivil y Sylvia de Béjar, autores del libro Duérmete niño de editorial Debolsillo, explican que en el cerebro humano existe un grupo de células que funcionan como reloj que ayuda a poner en hora las distintas necesidades del niño (dormir, estar despierto, comer, etc.) de forma que se adapten al ritmo biológico de 24 horas. Por lo que si se desvelan, su reloj se podrá ver afectado y el cuerpo y estado de ánimo lo resentirán.

Los autores enfatizan en lo importante de cuidar que los críos, en especial aquellos menores de 5 años de edad, tengan las horas de descanso que necesitan. “El momento ideal para acostarlo es entre las 20 y 21 horas, porque el cerebro tiene más facilidad para ‘entrar’ en sueño en ese momento. No es verdad que si lo acuestan más tarde se dormirá antes, (por el contrario, se le habrá pasado la hora). Los papás que han intentado este ‘truco’ lo saben de sobra”.

¿Hay forma de que duerma más?

Si los padres ya saben que la celebración de Navidad o Año Nuevo durará hasta la madrugada, es conveniente que tomen algunas precauciones para que el bebé no padezca el desvelo, dependiendo de la edad y los hábitos del pequeño, los papás podrán decidir si es conveniente o no llevar la pijama para que los niños se cambien, adaptar una camita para que descanse, así como retirarse a una hora tal, que el tiempo de sueño de ellos y el nene salga lo menos afectado.

Ingram Publishing/Thinkstock“Un bebé no sabe qué hora es, ni le importa. Cuando se despierta en la mañana es porque ya ha dormido lo suficiente, y lo más normal es que, para nuestro exaspero, lo haga muy temprano”, explican Eduard Estivil y Sylvia de Béjar y agregan: “No es aconsejable alargar de forma exagerada la siesta de después de comer u obligarlo a hacerla a última hora de la tarde para luego mantenerlo despierto más tiempo en la noche. Lo único que se conseguirá es alterar todavía más sus hábitos de sueño”.

El día después de la fiesta, es muy probable que el hambre sea la razón por la que el niño llore o quiera salir de su cunita, a menos que no tenga otra molestia, quizá los papás tengan la suerte de que se entretenga un momento con alguno de sus juguetes, sin embargo, lo mejor será que tengan claro que a las pocas horas de haberse ido ellos a dormir, el pequeño no sabe si es día de asueto, de descanso o especial, sencillamente, querrá comer y levantarse como lo marca su rutina.

Los papás ayudan a que el desarrollo de sus hijos vaya de la mejor forma y cuando los críos son muy pequeños, vigilar que tengan las horas de sueño y descanso que necesitan es vital. Para un bebé no hay fecha, ni hora más especial, que el día en el que vive, en el que merece tener el amor y la consideración de sus padres que a pesar de tener una agenda apretada, el desarrollo de su hijo es prioridad.

Para considerar:

  • La hormona de crecimiento (también denominada somatrotropa o GH) se segrega, sobre todo, durante las primeras horas después de iniciado el sueño.
  • Se aconseja que la rutina nocturna para los pequeños sea: baño, cena y sueño.
  • Lo ideal es que los pequeños duerman con pijama cómoda y en un lugar, principalmente en temporada de invierno, que tenga una temperatura que les permita descansar sin padecer el frío.

“La perseverancia es el motor del éxito”.

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