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¿Bebés invisibles?

Alfonsina está por dar a luz a su primer hijo y los consejos de quienes la rodean no cesan, especialmente hay uno que sobresale: “No lo acostumbres a cargarlo cada vez que llore, déjalo hasta que se duerma solo, porque si no, se vuelven mañosos y dependientes. Tú nada más asegúrate de que haya comido y de que esté limpio, si todo está bajo control no le hagas caso, el cansancio lo va a vencer y se va a dormir”.Design Pics / Chris Knorr/ Valueline/Thinkstock

Con mucha frecuencia escuchamos este tipo de consejos que además, las personas no solamente repiten sin reflexionar, lo peor es que también hay quien sigue a pie juntillas estas recomendaciones sin percatarse del gran legado que le niegan a sus hijos y sobre todo, el daño perpetuo e irreparable que le hacen con ese favor no pedido por ellos, de ayudarlos a ser “independientes” desde el momento en que nacen.

Para lo que tampoco hay un cuestionamiento, es del daño que se produce al tener una actitud de indiferencia ante el llanto del pequeño

Que evidentemente habla de que tiene una necesidad que no siempre se resuelve con un cambio de ropa o un biberón tibio, sino que también es su lenguaje para avisar que requieren de un abrazo o de reconocer una imagen familiar que le brinda seguridad y tranquilidad, como la de sus padres.

La invisibilidad de los niños, concepto al que se refiere la psicoanalista Martha Alicia Chávez, autora del libro Hijos invisibles, editorial Grijalbo, surge a partir de la indiferencia de los padres, “que se manifiesta precisamente en la falta de atención e interés en la vida, los asuntos, los sentimiento y las necesidades del niño, cuyos padres ignoran, no ven, porque están muy ocupados viendo a los otros hijos, o a sí mismos y sus propios problemas. El niño entonces, es un ser ignorado, invisible: no es visto”.

El riesgo de pasar por alto las necesidades emocionales de un bebé invisible es que esta situación no cesará mientras se desarrolla, sino que en su vida futura continuará manteniendo ese halo de invisibilidad que dañará su autoestima, sus relaciones interpersonales y la forma en que se desenvuelva en los distintos ámbitos de la vida.

La mamá, su razón de existir

La autora explica que en esa primera infancia la madre se convierte en el vínculo principal que al niño le hace cobrar consciencia de su existencia, sin ella nada existe para él. Un bebé, explica Martha Alicia Chávez, depende de los abrazos, de ser visto y tocado, de ser mirado a los ojos por su mamá, para sentirse protegido, seguro y amado.

El ciclo de desarrollo de cualquier niño incluye un periodo en el que la figura materna será el centro de su existencia, hará palpable una notable preferencia hacia ella, sin embargo, no significa que esta situación prevalecerá por siempre. Paulatinamente durante su crecimiento, será el mismo pequeño quien vaya conquistando su independencia a partir de que descubra su capacidad de movimiento y libertad para inspeccionar por sí solo el mundo que le rodea.

Abrazos cotizan a la alza

Una de las primeras acciones de los padres que le da a su hijo el ‘toque de invisibilidad’ es justamente dejarlo llorar porque le genera un sentimiento de abandono y de que son ignorados, por lo que la autora recomienda proporcionarles atención cuando la pidan aún cuando sus necesidades básicas de alimento e higiene estén cubiertas, esto no indica que también lo están las afectivas.

“La maravillosa sensación que le proporciona sentirse en los brazos tibios y amorosos de la madre o de los adultos que lo aman y se interesan por él es lo más parecido al paraíso en la tierra. En esos brazos que acogen y contienen no hay más que seguridad, protección y amor”, dice Martha Alicia Chávez.
Hablarles de forma suave y amorosa, es un antídoto excelente contra la invisibilidad. No importa cuán pequeño sea, mirarlo a los ojos mientras platicamos con ellos les da la certeza de que son tomados en cuenta, mientras crean una conexión especial de afecto.

Cuando los chicos llegan a la adolescencia es común preguntarse por qué no acceden a recibir una muestra de afecto. La respuesta es sencilla: si no las recibió en la infancia no será capaz de responder con expresiones que para él son desconocidas. Hay que expresarles desde pequeños el amor, para que se hagan acreedores del legado invaluable que esto representa a lo largo de su vida, sólo así se convertirá en una sana costumbre que eliminará a los seres invisibles.

“La perseverancia es el motor del éxito”

 

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