Bésame, pero en privado

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Durante los primeros años de vida, para los niños no hay mayor satisfacción que intercambiar muestras de cariño con sus padres. Pero conforme crecen, sobre todo en la época de la pubertad y la adolescencia todo cambia: mientras antes tu hijo te pedía que lo acompañas hasta la puerta del colegio, ahora insiste en que no te acerques más de dos cuadras y de los besos y de los abrazos en público ni hablar, están completamente prohibidos.

En esta etapa de desarrollo es muy frecuente que los chicos prefieran que sus padres se mantengan alejados, por lo que es muy sencillo caer en el error de pensar que ya no es necesario manifestarles afecto a través del contacto físico y permitir que la relación cada vez se vuelva más distante. Pero si bien es real que los jóvenes no quieren que sus pares lo vean recibiendo un beso de mamá, también lo es que requieren sentirlos cerca.
Penny Palmano, autora del libro Cómo mejorar la relación con tu hijo adolescente, Editorial Oniro, afirma que en el interior del hogar es imprescindible procurar el contacto físico, pues los besos y los abrazos les resultan estimulares, además que ayudan a que reafirmen sus afectos, fortalezcan su autoestima y se sientan seguros al lado de sus papás.
“Cuando esté haciendo los deberes o frente a la computadora, aprovecha la menor ocasión para darle un masaje en los hombros y la nuca. Si está preocupado por el resultado de un examen, haber quedado fuera de alineación en el partido de futbol o pasando por una crisis en su relación amorosa, un buen abrazo lo ayudará a sentirse mejor. Asimismo, el contacto de tus manos en su pies es un momento ideal para conversar; las probabilidades de que se levante y se marche a su cuarto son menores”, recomienda la autora.

La voz del testimonio

Alberto tiene 16 años y es uno de esos pocos casos de adolescentes a los que no les incomoda que sus amigos de la escuela lo vean despedir a su mamá con un beso, y afirma: “Al principio ellos se burlaban de mí, pero aún así nunca me dio pena y mis amigos terminaron por dejarme en paz; yo siempre les decía que era lo que yo quería hacer y que no lo iba a evitar sólo para darles gusto y eso bastó para que se calmaran”. Pero para Víctor, su hermano de 14 años, es distinto: “A mí sí me da mucha pena, me hace sentir chiquito, como si fuera en la primaria, y ya no es así. Pero mi mamá y yo tenemos un pacto, yo permito que me lleve y me recoja en la puerta de la escuela, pero la bendición y los besos me los da antes de salir de la casa y cuando regresamos. Entonces sí nos desquitamos”.
En ambos casos lo que es claro es que tienen una excelente comunicación con su mamá y aún cuando existan ciertas ‘reglas’ de amor, ellos se sienten completamente amados, así como también están orgullosos de poder darse, a su manera, un intercambio de afecto con ella.

Otras opciones para mostrar el amor

Penny Palmano dice que existen muchas otras formas de mantenerse cerca de ellos y cultivar el amor, su propuesta va entorno a explotar los pequeños detalles: “Son las pequeñas cosas que hacemos por ellos las que apreciarán, y los pequeños momentos de ternura los que, en un contexto más amplio, los harán sentirse más seguros de sí mismos y confiados en nuestro amor”. Ella sugiere poner en práctica lo siguiente:

• Mándale un mensaje de apoyo en momentos de crisis o depresión.
• Prepárale su comida favorita después de un éxito, pero también después de un fracaso.
• Ayuda a tu hijo a arreglar su habitación y sorpréndelo adornándola con un jarrón de flores.
• Asegúrate de que la ropa que quiere usar el fin de semana esté lista.
• Si descubres que ha olvidado algún trabajo de la escuela, llévaselo.
Aunque en el momento exista la percepción de que no ha sido un detalle importante para él, se puede tener la certeza de que lo recordará, y esto lo impulsará a que en su oportunidad responda con una acción similar con sus semejantes, incluidos sus papás.
Las muestras de amor no son una cuestión de edad, es simplemente un ajuste en las oportunidades en las que se le demuestran físicamente a los hijos, aunque la forma de lograr que este sentimiento esté latente es al darles la certeza de que sin importar cómo lo prefieran disfrutar, siempre hay una buena dosis de afecto para él.

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