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Bronceado sin sol

Tenemos una relación de amor-odio con el sol. Por una parte, sabemos que exponernos a él sin protección es peligroso, pero por otra, ¡nos choca traer la piel pálida! Y esto se aplica al doble si, por cuestiones de trabajo, casi no puedes salir a la calle o solamente estás expuesta a luz artificial.

Por fortuna, puedes evitar el famoso “look de pared” con autobronceadores que abarcan desde cremas hasta maquillaje en polvo (Guerlain y Mary Kay son tus mejores opciones en ambas). Su facilidad de uso y el glamour que añaden, los han convertido en básicos de belleza.

Elige tu tono

La clave para lograr un bronceado natural está en elegir el tono correcto. Recuerda: la idea es que parezca que saliste, no demostrar que abriste un frasco. ¿Cuál es el tono de tu piel?

Clara: usa autobronceador o polvos con base beige y, de preferencia, luminosa. Los autobronceadores oscuros te lucirán falsos en gran parte porque tu piel no adquiere esos tonos con el sol.

Media: tienes la fortuna de poder usar casi cualquier autobronceador. Tus mejores tonos son el dorado y el café, pues dar un acabado cálido a tu piel.

Oscura: los tonos dorados y cafés te lucen muy naturales. Si tu piel es muy oscura, busca uno con un ligero tono bronce o rojo.

Con polvos bronceadores

Cuando uses polvos bronceadores, la clave está en la aplicación. Para un resultado realista, usa una brocha grande y esponjosa. Sigue estos pasos:

1)    Empieza con una capa ligera de polvo traslúcido para eliminar el exceso de grasa y de humedad de tu rostro. Si aplicas el color sin preparación directamente sobre tu piel, se quedará en las áreas donde haya más grasa y no se difuminará apropiadamente.

2)    Aplica polvo bronceador en las mejillas y en el puente de la nariz, pues es el área que suele broncearse primero. Pasa suavemente la brocha, sigue con un movimiento circular y termina con movimientos de arriba hacia abajo sobre la nariz. Sin usar más polvo, aplica en la línea del cabello.

3)    Sigue con las orejas, cuidando que el polvo quede en su interior. De no hacerlo así, tus orejas revelarán el truco.

4)    Para un look todavía más natural, ahora aplícate un poco de rubor rosa en las mejillas. Recuerda que el bronceado, mal que bien, es piel dañada.

5)    Usa los residuos de polvo que hayan quedado en la brocha para maquillar tu cuello y tu escote. Alza el mentón para evitar que se deposite en los pliegues de tu cuello.

 

Con autobronceador en crema

1)    Para empezar, date un baño. Depila tus piernas y frota toda tu piel con una esponja para eliminar la piel muerta. De momento, no uses un exfoliante que incluya aceites esenciales, pues afectará el acabado del autobronceador.

2)    Seca tu piel con suaves golpecitos.

3)    Ponte un par de guantes desechables de látex. Vierte en la palma de tu mano crema autobronceadora del tamaño de una moneda de cinco pesos y aplícala en una de tus piernas, cuidando de frotarla hasta que parezca que no quedó nada. Haz lo mismo con tu otra pierna, tus brazos y tu pecho. Presta atención a codos y rodillas, pues la piel seca de ambas zonas no absorberá el autobronceador con tanta facilidad.

4)    Quítate los guantes y lávate las manos. Aplica una cantidad menor de autobronceador en el dorso de una de ellas y frótalas como si te las estuvieras lavando.

5)    Espera 10 minutos antes de vestirte y empezar a ver el efecto. Si tienes prisa, colócate frente a un ventilador para acelerar el proceso.

Más tips:

·      Para tus labios, aplica un gloss transparente y cubre con un poco de bronceador líquido o en crema. El resultado será muy sutil.

·      Para maquillarte, elige colores que destaquen contra la piel bronceada. Atrévete a usar violetas y rosados intensos.

·      Si usaste un autobronceador en crema, dale el acabado final a tu maquillaje con bronceador y no con polvo traslúcido. Fijará tu maquillaje y te dará un brillo saludable.

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