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Bulimia después de los 40

Hasta hace poco se le consideraba un padecimiento propio de adolescentes y adultas jóvenes. Sin embargo, conforme trascurre el tiempo se observan más casos de bulimia en mujeres mayores de 40 años. ¿A qué se debe este fenómeno? Los especialistas en trastornos de la alimentación han encontrado dos causas importantes:
• Desde jóvenes padecen la enfermedad y a esa edad continúan en la misma situación con una semiestabilidad.
• Presentan crisis, por ejemplo, por separarse de la pareja o cuando los hijos se van.
En resumen, cuando se presenta la bulimia se debe a que no existe una estructura psíquica sólida y al llegar a los 40 años y vivir ciertas pérdidas, se detona este trastorno.

Múltiples daños: una solución
La bulimia afecta tanto física como psicológicamente. Se presentan síntomas como falta de socialización, cerrarse, tornarse muy perfeccionistas o puntillosas en la limpieza. Sin embargo, no todo está perdido, ya que con ayuda profesional se puede lograr la recuperación y la libertad.

Llegando a la mediana edad

Si bien muchas personas afirman que “la vida empieza a los 40”, para otras llegar a esta edad les ocasiona una crisis que se caracteriza por ocasionar aburrimiento, sensación de estancamiento y fracaso, falta de elaboración del futuro y angustia lacerante de una vida sin sentido, algo más que la desesperanza. Los síntomas y signos más frecuentes de la crisis de la mediana edad son:
• Depresión.
• Trastornos de identidad personal y social.
• Trastornos hipocondríacos.
• Abuso de sustancias y adicciones.
• Problemas en el trabajo.
• Riñas conyugales.

Toma conciencia
Muchas mujeres que se dan cuenta que están teniendo un trastorno en su alimentación, tendrían que tocar fondo y asimilar qué les pasa para que acudan a pedir ayuda… las alternativas viables son tener un tratamiento psicoterapéutico, nutricional y hasta psiquiátrico. Si se está casada, una terapia de pareja y una terapia familiar son recomendables. Este tipo de trastornos requiere de ayuda integral, por un lado la nutrióloga y, por otro, la psicoanalista o psicóloga.

Al alza
Aunque en México no contamos con estadísticas precisas que muestren el porcentaje de personas con anorexia (pérdida de peso por dejar de comer) o bulimia (episodios repetidos de excesivo consumo de alimentos seguidos de vómito o uso de laxantes), los especialistas reconocen que la incidencia de ambas condiciones se ha incrementado dramáticamente en fechas recientes, ante todo por la difusión de estereotipos de belleza basados en la delgadez.
La persona que sufre uno o los dos padecimientos puede adoptar conductas inimaginables con tal de reducir tallas, pues se encuentra obsesionada con el sobrepeso y la imagen que tiene de su propio cuerpo está distorsionada. No es extraño que se someta a dietas rigurosas, jornadas excesivas de ejercicio y consuma laxantes o diuréticos.

Cirugía, nueva alternativa
La bulimia, junto con la anorexia, es responsable de casos alarmantes en donde las personas se someten a métodos autodestructivos para bajar de peso. Sin embargo, en la actualidad, tienen una nueva posibilidad de tratamiento: una intervención quirúrgica que mejora la condición de pacientes con problemas severos de anorexia y bulimia. En un principio, este método se desarrolló para tratar a pacientes agresivos, pero se descubrió que en general podía funcionar para enfermedades en las que se presentan comportamientos obsesivo-compulsivo, depresión y ansiedad que no mejoran con los métodos habituales.
La región cerebral en que se lleva a cabo esta cirugía es el sistema límbico, el cual se localiza en la zona central del cerebro y se relaciona con la actividad emocional. La recuperación no es inmediata, sino que deben pasar aproximadamente 6 meses después de la cirugía para apreciar los resultados en plenitud.

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