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Calidad de vida en la tercera edad

Cuando una persona acaba de cumplir o ya tiene 60 años, es importante que acuda con el geriatra al menos una vez al año, con el fin de que evalúe su estado, físico, cognitivo, nutrimental y emocional, de esta manera, puede tratar a tiempo los padecimientos propios de esa edad, así como ofrecer una mejor calidad de vida. A continuación te decimos cuáles son los exámenes y valoraciones que se realizan a los adultos mayores y con qué fin.

Primero: la evaluación geriátrica

Antes de realizar cualquier prueba de laboratorio lo más importante es hacer una valoración completa del paciente, la cual incluye una historia clínica basada en un interrogatorio detallado de todos los síntomas y molestias que presenta.

Para ellos se aplican unas escalas o instrumentos que sirven para evaluar la independencia o funcionalidad del adulto mayor, es decir, que tanto puede realizar las actividades propias de la vida diaria solo, como  son contestar el teléfono, hacer compras, transportarse de un lugar a otro sin problemas o llevar las finanzas personales. También se evalúan las actividades básicas como bañarse, alimentarse, vestirse, etcétera.

Perfil tiroideo.

Tiene como fin detectar alteraciones de la glándula tiroides como hipotiroidismo o función baja de la tiroides (muy común en los adultos mayores de ambos sexos). Se toma una prueba en sangre que determina los niveles de varias hormonas, principalmente una que se llama estimulante de tiroides.

Biometría hemática.
Revela si hay un aumento de los glóbulos blancos o leucitos y por lo tanto existe una infección o una alteración de la hemoglobina, pues de estar baja podría tratarse de una posible anemia.

Examen general de orina.

Indica cómo está la función renal, si hay una infección en las vías urinarias, ya que son frecuentes en la tercera edad y a veces no presentan síntomas.

Evaluación del estado cognitivo.
Para conocer cómo están las funciones cerebrales superiores como la memoria, el cálculo, el juicio, la abstracción, el lenguaje y muchas otras más, se aplican pruebas neuropsicológicas. Si se encuentra un problema en alguna área, entonces se puede solicitar un estudio más completo como la resonancia magnética de cráneo, cuyo objetivo es conocer, por ejemplo, el tipo de demencia que padece la persona.

Estado nutrimental.

Sirve para descartar obesidad o desnutrición, dos extremos que pueden provocar enfermedades o incluso aumentar el riesgo de fallecimiento. Se mide y pesa al paciente y se indaga qué tipo de alimentos consume.

Valoración del estado de ánimo.
Se realiza con el fin de saber si existe depresión, ansiedad, tristeza, pues hasta un 40 ó 50 por ciento de los adultos mayores que viven en sus casas pueden padecerlas y el porcentaje aumenta hasta un 50 ó 60 por ciento en los ancianos que viven en asilos. Estas situaciones se evalúan mediante una entrevista detallada con preguntas directas.

Pruebas…
• Propias de ellas. Se recomienda a las mujeres realizarse una mastografía para descartar cáncer de mama y el papanicolau o la colposcopía  para descartar cáncer cervicouterino.
• Propias de ellos. Se debe descartar el cáncer de próstata por medio de un tacto o ultrasonido rectal o bien, a través de una prueba de sangre cuya finalidad es conocer los niveles de antígeno prostático, una sustancia que secreta la próstata y que se eleva de manera importante cuando hay cáncer.

Sangre oculta en heces.
Se llama así al estudio que permite saber si hay sangre microscópica en las heces, lo que estaría indicando la existencia probable de cáncer de colon o gástrico.

Examen de ojos y oídos.
Se hacen para descartar cataratas seniles, por envejecimiento o por diabetes, glaucoma (presión alta en el ojo), presbiopía por envejecimiento natural del ojo. En caso de tener algún trastorno en la vista se canaliza al paciente con el oftalmólogo. Asimismo, se lleva a cabo un chequeo auditivo y en caso de existir problemas serios se envía al paciente con el especialista.

Química sanguínea.
A partir de los 65 años aumenta la incidencia de diabetes, por lo cual vale la pena realizarse una química sanguínea que incluye una glucosa en sangre en ayunas. También puede realizarse una prueba para detectar el nivel de colesterol y triglicéridos, porque es frecuente que estén elevados a causa de las dietas ricas en grasas y azúcares.

Asesor: Dr. Óscar Rosas Carrasco, geriatra adscrito al Instituto Nacional de Ciencias Médicas, (departamento de geriatría) y al Hospital Ángeles Mocel.

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