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Cáncer cervicouterino

Hemera/ThinkstockSe cree que durante los dos primeros años de haber iniciado su actividad sexual, la mayoría de las mujeres se contagian con el Virus del Papiloma Humano, el cual si nos es tratado, puede convertirse en cáncer cervicouterino.
De ahí que este mal ocupe el segundo lugar como causa de muerte en mujeres que oscilan entre los 15 y los 64 años. Y aunque es uno de los tipos de cáncer que puede identificarse y atenderse con mayor facilidad, en nuestro país cada horas fallece una mujer por esta enfermedad.

Células anormales

En términos generales, el cáncer se origina por una alteración en el proceso de diferenciación celular. Para entenderlo mejor, es necesario considerar que en todos los órganos hay mecanismos muy complejos que limitan la población de sus células, y que están presentes desde la etapa embrionaria. Por ejemplo, cuando sufrimos un raspón, los tejidos afectados se regenerarán hasta recobrar la normalidad, pero nunca crecerán más de lo debido.
Sin embargo hay ocasiones en que esta cualidad se pierde y las células comienzan a reproducirse más de la cuenta, formando una tumoración y dando lugar a lo que conocemos como cáncer.

Las formaciones celulares anormales se dividen en:

Displasia o no cancerosa. Los especialistas le llaman neoplasia intraepitelial cervical, y en la actualidad se le clasifica como de bajo o alto grado. Sólo afecta a la membrana que cubre al cuello de la matriz (epitelio).

Cancerosa. Es aquella que ha crecido a gran profundidad y alcanza a los vasos sanguíneos o linfáticos, a través de los cuales puede viajar hacia otros órganos (metástasis) y poner en riesgo la vida de la paciente.

La mayor ventaja que tiene la Medicina para enfrentar este padecimiento es que su evolución es muy lenta (de 10 años o más) y puede detectarse en etapas tempranas. Por lo general, las lesiones no cancerosas tienen buen pronóstico.

iStockphoto/ThinkstockLucha contra el cáncer
Debido a que la detección oportuna es el mejor método preventivo, existe la Norma Oficial Mexicana para la prevención, detección, diagnóstico, tratamiento, control y vigilancia epidemiológica del cáncer cérvicouterino, que establece los pasos a seguir para determinar si una paciente es afectada por esta enfermedad.

  • La mujer en edad reproductiva debe acudir con un especialista para efectuar la prueba de citología vaginal o Papanicolau. Un resultado positivo en esta prueba no significa que se vaya a generar alguna tumoración, pero sí nos indica que es necesario someterse a exámenes más precisos porque hay riesgo de tener el virus o una lesión precursora (que pudiera dar origen al cáncer).
  • El diagnóstico positivo en la citología vaginal se deberá comprobar mediante una colposcopía, que consiste en analizar el cuello de la matriz con instrumento especial que amplifica las imágenes (colposcopio) y facilita la observación de lesiones.
  • En caso de encontrar alteraciones, se debe tomar una nueva muestra de tejido (biopsia) para analizar su naturaleza y grado de evolución (examen histopatológico). Sólo hasta entonces es posible emprender el tratamiento que, básicamente, consiste en eliminar los tejidos afectados.
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