Cáncer de testículos

Hemera/Thinkstock

Entre hombres no es habitual admitir que, al igual que las mujeres hay ciertos tipos de cáncer que son necesarios prevenir y que son propios de cada uno de estos dos géneros. En el caso de ellos, se habla del cáncer de testículos, un padecimiento que si bien no es frecuente es indispensable prevenir, sobre todo en jóvenes cuyas edades oscilan los 15 y 35 años, pues en ellos se presenta reiteradamente.

Sin importar la edad que tengas es conveniente que pongas atención en este punto, sobre todo cuando tu historial clínico deja al descubierto que al momento del nacimiento los testículos no descendieron completamente a la bolsa escrotal o bien, si tienes algún familiar, ya sea padre o alguno de tus hermanos que haya luchado contra el cáncer testicular.

Señales de alerta

Hay un síntoma que puede ser inequívoco de que algo no marcha bien y que es momento de acudir con un especialista: la presencia de una protuberancia en la zona genital. Y como explica el doctor Guillermo Montoya, urólogo del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI (IMSS), “en tanto no se compruebe que no es cáncer, hay que estar muy pendiente de este hallazgo”.

Y agrega: “Cuando en la revisión clínica se encuentra un bulto sólido en alguno de los testículos, el médico tratante está ante una emergencia quirúrgica, tal como ocurre con una apendicitis. En ese caso, inmediatamente se tomarán dos estudios básicos: marcadores tumorales en sangre y un ultrasonido. Los resultados de esos exámenes indicarán si se procede o no a extirpar la glándula afectada”.

Estos tumores pueden traer complicaciones serias si no se descubren a tiempo, sin embargo, se trata de un tipo de cáncer muy sencillo de detectar y con un alto índice de curación si se encuentra en etapas tempranas. En este sentido, el especialista explica que “de ahí se deriva la urgencia para iniciar el tratamiento, que fundamentalmente es una cirugía para retirar el testículo. En fases tardías, el mal puede alcanzar los ganglios linfáticos retroperitoneales, que se encuentran detrás de las vísceras abdominales, y después puede avanzar a los pulmones, el hígado y el cerebro. Dependiendo de cada caso, se recurre también a quimioterapia y/o radioterapia”.

La importancia de la autoexploración

Una forma muy práctica y sencilla de cuidar de tu salud es realizar una autoexploración periódica a partir de la pubertad. El doctor Guillermo Montoya recomienda palpar los testículos mientras te bañas porque el agua caliente origina que el escroto (la bolsa que los cubre) esté relajada, lo que permite una mejor palpación. Los pulgares deben estar en la parte superior de las glándulas y los dedos índice y medio en la zona inferior. Se busca el más mínimo cambio: inflamación, protuberancias o endurecimiento o diferencias en la consistencia o coloración del escroto. Si se nota alguna anomalía, lo mejor es acudir con el médico para una revisión especializada.

Conocer tu cuerpo te permite llevar un mejor control de salud sobre él, así como notar cualquier alteración que se presente. Olvídate de los prejuicios, la vergüenza y protege tu vida.

BananaStock/ThinkstockEl especialista responde…

Alrededor de este tipo de cáncer existen diversos mitos que causan confusión cuando se trata de apostar a la prevención y al diagnóstico. El doctor Guillermo Montoya aclara las dudas más frecuentes:

1. ¿Un golpe fuerte en los testículos pueden ser causa de cáncer? 
“No. Generalmente cuando un paciente llega a consulta por un trauma en el área genital y se le descubre la padecimiento, es porque ya lo tenía previamente”.
2. ¿La práctica del ciclismo es un factor de riesgo? 
“No existen fundamentos científicos que lo comprueben, por lo tanto es falso”.
3. ¿La vasectomía puede provocarlo? 
“No. Este procedimiento es inofensivo”.
4. ¿La vida sexual de un hombre termina al extirparle un testículo? “A pesar de que es el cáncer más común en varones jóvenes, en menos del cinco por ciento es bilateral y, si se da el caso, no ocurre en los dos testículos al mismo tiempo, por lo que el paciente sigue produciendo testosterona y, después del tratamiento, su vida sexual y fertilidad continúan”.

Para leer
Mi vuelta a la vida,
de Lance Armstrong. RBA Libros

“La perseverancia es motor del éxito”.

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