Un portal realizado por y para mujeres con temas de moda, belleza, sexualidad, pareja, embarazo, hogar, trivias, consejos y mucho más

Cero berrinches

A veces, los padres piensan que con amenazas, gritos y castigos, sus hijos van a aprender a comportarse. Otros, creen que si los complacen en todo, ellos se sentirán más contentos y no tendrán porqué hacer una rabieta o un berrinche; en cualquiera de los dos casos, están completamente equivocados.

Berrinches: lección de vida

La presencia de berrinches es normal desde el año y medio de edad hasta los 3 o 4, pues estos patrones se relacionan con la vida del niño, donde presenta deseos de autonomía y se siente con mayor independencia y un marcado egocentrismo.

Cuando llegan los berrinches, además de intervenir en la personalidad del pequeño y los cambios que en él se están generando, influyen factores que deben trabajarse para lograr cambios, tales como la sobreprotección y una disciplina muy rígida y estricta. Si los padres mantienen una actitud coherente y constante en el manejo del pequeño, las cosas mejorarán y de esto, dependerá cómo se comporte en el futuro.

Los niños que son muy berrinchudos saben manipular las situaciones y de alguna manera, toman el control de éstas. Cuando no ven límites claros y el carácter de los padres es más bien pasivo, lo más probable es que el pequeño se vuelva más demandante y caprichoso.

Lo que no debes hacer

  • El comportamiento autoritario o muy permisivo sólo va a provocar que los niños se vuelvan más intolerantes, rebeldes y berrinchudos.
  • Nunca se debe responder con agresión, ni perder los estribos, pero tampoco se debe acceder a demandas impositivas, ya que esto genera más inseguridad en el pequeño.
  • Es necesario manejar límites muy claros, sin ser rígidos o exagerados, es decir, si se impone un castigo demasiado severo y posteriormente no se puede cumplir, la palabra de los padres perderá veracidad.

Acuerdos para crecer

Lo mejor es enseñar a los hijos a responsabilizarse de sus acciones en lugar de castigarlos, esto es: explicar con serenidad y firmeza que se ha tomado una decisión y eso es lo que se llevará a cabo.

Se debe llegar a acuerdos y provocar que se involucren en las consecuencias que pueden surgir al existir una mala acción o actitud de su parte. Por ejemplo: “Si vuelves a pegarle a tu hermana, no podrás ver la caricatura que te gusta hoy por la tarde”. Si el niño lo vuelve a hacer, sólo se le recordará que había un trato y por tal motivo, no habrá caricatura.

Si llega a hacer berrinche, no se debe ceder a éste. Hay que mantenerse firme y recordarle que rompió el convenio, de esta forma, se irá haciendo responsable de sus acciones y comprenderá que el hacer berrinche no cambia las cosas.

Mostrar un carácter firme, calmado y seguro, estará ayudando a tu hijo a madurar en el mundo de las emociones.

También podría gustarte
Comentarios