Circuncisión: ¿sí o no?

¿En qué consiste?Hemera/Thinkstock La circuncisión es un procedimiento quirúrgico cuyo fin es remover el prepucio, es decir, la capa retráctil de piel que cubre la cabeza del pene, llamada glande. Al nacer, el prepucio de los bebés envuelve la punta del pene, dejando sólo un pequeño orificio de salida para la orina. Después del primer año, el orificio del prepucio se va agrandando y éste se va despegando del glande.

La intervención suele practicarse por motivos religiosos, culturales o médicos. En la mayoría de los casos se realiza en recién nacidos, en sus primeros días de vida; pero también se practica en niños mayores, adolescentes o adultos por algún problema de salud o por decisión personal. De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud, el 30 por ciento de la población masculina ha sido circuncidado.

La operación es sencilla y rápida; la realiza un urólogo generalmente bajo anestesia local (en crema o inyectada) para insensibilizar el pene; en algunos casos, sobre todo en adultos, es necesario un bloqueo o anestesia general. Hay varios métodos para retirar el prepucio, desde el uso de bisturí hasta el empleo de aparatos que aseguran una circuncisión uniforme y previenen una hemorragia, como el dispositivo Plastibell, el cual se deja en lugar de una venda y se cae por sí solo en aproximadamente ocho días.

En los bebés, la herida tiende a cicatrizar en cinco o siete días, mientras que en los niños mayores y adolescentes puede tardar en sanar hasta tres semanas. Los cuidados postoperatorios se dirigen principalmente a prevenir una infección, por lo que es importante limpiar perfectamente el área y, de haber vendaje, cambiarlo todos los días. Algunas señales de infección u otro problema médico incluyen manchas profusas de sangre; enrojecimiento, hinchazón y ardor del pene que empeoran después de tres a cinco días; secreción amarillenta; el niño no orina luego de seis a ocho horas después de la operación; cabeza del pene color azul o negra; temperatura mayor de 38º C.

¿Sí o no?

El tema de la circuncisión es controvertido; así como hay quienes la defienden, también hay numerosos detractores. En México, la mayoría de los varones no son circuncidados; de los que sí lo son, se considera que una importante cantidad pertenece a estratos sociales medios o altos, o bien profesa la religión judía. La disyuntiva aparece en las parejas que están por tener un hijo varón. Los motivos religiosos y culturales inclinan la balanza hacia uno u otro lado; pero para quienes no se rigen por estos preceptos, la decisión puede ser más complicada.

Existen determinadas razones médicas para practicar la circuncisión, entre éstas: fimosis, que es una condición en la que el prepucio es más estrecho que el glande, lo que impide su retracción; balanitis, que es la inflamación del glande, así como infecciones virales o tumores en adultos.

Algunos especialistas aseguran que la circuncisión ofrece importantes beneficios. Uno de los principales es la higiene, pues al extirpar el prepucio ya no se forma esmegma, una secreción sebácea que protege y lubrica pero que, al acumularse, produce mal olor y es fuente de bacterias responsables de enfermedades. Por tanto, se afirma que la circuncisión disminuye el riesgo de desarrollar cáncer de pene, infecciones urinarias y del pene, enfermedades de transmisión sexual (incluyendo VIH) y fimosis, además de disminuir las probabilidades de cáncer cervicouterino en la pareja. Sin embargo, quienes están en contra de realizar la circuncisión argumentan que estas ventajas en realidad están relacionadas con la adecuada higiene del área genital, misma que se puede efectuar sin prescindir del prepucio.

Por otra parte, quienes defienden esta operación señalan que el prepucio es un órgano de poca utilidad, tal como se piensa de las muelas del juicio o del apéndice. Al respecto, los oponentes sostienen que la naturaleza no hubiera creado una parte del cuerpo que no se necesitara y añaden que al carecer del prepucio, la cabeza del pene está expuesta continuamente al roce de la ropa, por lo que las propiedades de la piel cambian, tornándose seca y áspera, susceptible de irritación; así, la sensibilidad se ve mermada. En 2007, la American Academy of Pediatrics (Academia Estadounidense de Pediatría), organismo dedicado a la salud de los niños, declaró que las ventajas de la circuncisión –aun con la evidencia científica– no son lo suficientemente significativas para recomendarla como procedimiento rutinario en los recién nacidos.

Los padres deben decidir lo que consideren mejor para su hijo, con base en información precisa e imparcial. Es conveniente asesorarse con un urólogo, quien explicará detalladamente las ventajas y desventajas del procedimiento. Lo ideal es decidir si se le practica o no la circuncisión al niño antes de que nazca, pues si se le hace a mayor edad, aumentan los riesgos de complicaciones.

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