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Cómo crecer en pareja

Hemera/ThinkstockPara Cristina todo parece ideal: tiene un trabajo en el que ha logrado antigüedad, su pareja también. En el aspecto económico tienen cierta estabilidad y ambos asumen que tienen la relación perfecta, porque ya superaron la mayor prueba desde su perspectiva y es que son capaces de compartir largas horas en silencio, además, jamás discuten ¡de nada!

Claro que puede parecer un escenario muy noble, sin embargo, no es así para Mauricio su pareja: “Nunca discutimos y no es que siempre estemos de acuerdo en todo cuando se trata de salir a algún lado o de invertir para mejorar nuestro hogar o la calidad de vida, sino que cada uno hace su aportación de algo sin preguntar al otro si está o no de acuerdo. Aceptamos lo que se presenta, y reconozco que no es agradable, nos hemos estancado y que podríamos hacer mucho más si recuperáramos el gusto por crecer y trascender como lo hicimos al principio de la relación”.

¿Se trata de una misión difícil de aterrizar? En realidad no, dice contundente la especialista Mariana Rivera, experta en psicología de la pareja, quien reconoce que en este sentido la parte más complicada es coincidir en la necesidad de revivir la relación y no solamente en lo que se refiere al tema amoroso, sino también a la convivencia.

Un condimento para revivir

“Estamos acostumbrados a pensar que mientras no hay discusiones o hasta golpes, todo marcha de maravilla, sin meditar que el entusiasmo tiene que estar presente en cada momento, no se limita a la alegría de la llegada de los hijos, a los primeros meses de vida marital o cuando algo nos causa satisfacción. Hay que estar en la búsqueda constante para que siempre exista un motivo de crecimiento”, recomienda la psicóloga.

Es cierto que una de las búsquedas incesantes del ser humano es la estabilidad en todos los sentidos, como es tener un trabajo seguro, tranquilidad al interior de sus relaciones, entre otras características. No obstante, es preciso no confundir este entorno de paz con quedarse en una actitud pasiva, y nos referimos justamente a no dejar que los días pasen sin mayor novedad, sin intercambiar puntos de vista, ilusiones o hacer planes en lo particular y en lo familiar.

En el caso de Cristina, ella no se ha percatado que en silencio comparte el sentir de Mauricio, y así lo expresa: “a él le encanta estudiar, desde que lo conocí ha tenido la inquietud de estudiar historia del arte, y justo en este ciclo tenemos la posibilidad de que lo haga, pero ni siquiera lo propone. Yo, por mi parte adoro estar al tanto de todas las noticias y de ver programas de televisión; antes los discutíamos, podíamos o no estar de acuerdo pero la conversación era algo fascinante y tengo muy claro que dejamos de hacerlo cuando a él se le presentó una racha de gran carga de trabajo. Cuando nos volvimos a reencontrar en la convivencia, todo había cambiado y los silencios se hicieron más largos”.

Si Mauricio y Cristina se escucharan, se darían cuenta de la gran oportunidad que tienen en sus manos para hacer evolucionar su relación, y es que los dos están ansiosos por crecer mutuamente y compartir todo.

Por su segundo aire

Lo mejor que le puede ocurrir a una pareja es que mantengan el interés una en otra, por lo demás se puede solucionar con comunicación, dice Mariana Rivera, que aconseja: “cuando se empiezan a detectar lagunas en la forma en que antes socializaban, no hay nada mejor que hablarlo más en un sentido de propuesta que de reclamo, por ejemplo: Ya sea Mauricio o Cristina, pueden tomar la iniciativa e impulsar al otro a realizar alguna actividad que hayan dejado e involucrarse en decisiones con o sin gran trascendencia, pero que produzcan un sentimiento de integración, de que son tomados en cuenta y que por supuesto se desea el bienestar de los dos”.

El ritmo de la vida cambia constantemente, por eso es indispensable adecuarse a cada momento y reinventarse cuántas veces sea necesario, porque es así como se tendrá el entusiasmo a flor de piel. Mantenerse estáticos nunca será una buena señal en ningún sentido: hablen, planeen, sueñen y evolucionen. ¡Nada los va a detener!

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