Cómo educar a los niños con una actitud positiva

La clave para educar niños con una actitud positiva no consiste en enfocarse únicamente en el niño a costa del propio desarrollo, de las relaciones con la pareja y con los amigos, sino en crear un ambiente que nutra a toda la familia y fortalezca los vínculos.

Hijos con actitud positiva
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La actitud positiva natural de un niño se conserva y crece en un hogar optimista. Si sus padres ven las adversidades como desafíos y oportunidades no como derrotas, si creen que las personas pueden superarse y no inculpar a otros de los fracasos, el niño tendrá más posibilidades de crecer con una actitud positiva.

5 recomendaciones para estimular la actitud positiva en el niño:

1. Padres con una buena relación

La comunicación, el apoyo, la estabilidad y la armonía en la familia son una defensa contra los desafíos de la sociedad moderna y son la clave del bienestar, de la fortaleza y la futura felicidad del niño. Si su familia es segura, él se sentirá seguro y confiado. Si hay fricciones constantes, él se sentirá temeroso de la desintegración de su familia y el abandono. Es importante mantener los problemas en privado, no hablar mal el uno del otro con los hijos y no involucrarlos en el conflicto. Incluso después de un divorcio se debe procurar que la relación sea cordial.

2. Tiempo y atención suficiente de los padres

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El mayor regalo que le puedes dar a tu hijo es tu tiempo. La vida diaria, la televisión, el teléfono celular, el trabajo y la cantidad de obligaciones que tenemos los padres, muchas veces nos restan tiempo de calidad para brindarle atención adecuadamente a nuestros pequeños, impidiendo que se construya el verdadero lazo de la comunicación, un pilar básico en la convivencia familiar.

Esa comunicación se favorece mediante juegos, leyéndole cuentos y escuchando sus anécdotas. Enseñarles algunas tareas domésticas, no solamente para adquirir el hábito del orden, sino para que compartan con nosotros ese tipo de actividades.

3. Estilos de crianza empáticos y congruentes

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La empatía y la congruencia nos ayudan a ser cálidamente sensibles sin dejar de mantener límites y un control apropiados, lo cual es esencial para la actitud positiva del niño.

Se ha demostrado que cuando los padres de niños severamente deprimidos y angustiados de entre 6 y 13 años, aprenden a ser empáticos y a prestar atención a las emociones de sus hijos, se reducen considerablemente sus trastornos de carácter y de conducta.

La falta de empatía lleva al niño a buscar una compensación de formas equivocadas. Por ejemplo, si el llanto de un niño desespera a los padres, éste aprenderá a ocultar sus sentimientos negativos y más adelante carecerá de la capacidad de reconocerlos y enfrentarlos, pero se hará hipersensible a toda crítica y desaprobación por parte de los demás; tal vez pase el resto de su vida buscando comprensión y reconocimiento en formas equivocadas que le harán parecer exigente y egoísta, esto le provocará rechazo y se reforzará su sensación de no ser comprendido.

Un niño de 2 años romperá las reglas para asegurarse que todavía están en vigor, pues aprende el dominio de sí mismo cuando otros miembros de la familia mantienen límites firmes y congruencia en su conducta.

 4. Valores familiares compartidos

Hijos con actitud positiva
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Los valores, metas, rituales y creencias espirituales compartidos unen poderosamente a las familias.

Uno de los valores que más contribuyen al optimismo es la gratitud, no se trata de enseñarles sólo a dar las gracias, se busca que sean agradecidos, ya que los pensamientos de gratitud dan una sensación de bienestar.

Algo muy importante en una familia es crear una cultura de “palabras de afirmación”. Beneficia al que lo recibe obteniendo un refuerzo a su autoestima y seguridad en sí mismo y el que lo da obtiene la recompensa de ver cómo se iluminan las caras de sus seres queridos y fortalecen su relación.

5. Acceso a un medio natural

Como educar hijos con una actitud positiva
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Los niños que crecen con algún contacto con la naturaleza suelen tener menos problemas psicológicos y un nivel de atención más prolongado. Nuestros hijos necesitan jugar, gritar, correr, tener aventuras, descubrir; pero esto en un lugar cerrado resulta irritante para los padres. Ciertos estudios han mostrado que aumentar el “verdor” en las vidas y las actividades al aire libre son poderosos antidepresivos y una ayuda para las habilidades del aprendizaje y el pensamiento.

Tener una actitud positiva es una herramienta valiosa que los padres pueden dar a sus hijos, que les permitirá enfrentar exitosamente cualquier reto y dificultad que se les presente en la vida.

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