Cómo encender la pasión

El primer paso para armonizar el deseo de hombres y mujeres es tomar conciencia de las diferencias entre nosotros, sean
las que sean. Los taoístas recomiendan a las parejas que empiecen enfocándose en excitar a la mujer y llevar su deseo rápidamente al punto de ebullición.

Para ambos miembros de la pareja, la excitación inicia mucho antes de llegar al dormitorio. Llamarse durante el día y la tarde para decirse palabras amorosas hace maravillas y esto comienza a poner en marcha la imaginación sensual.
Aunque esto es válido para ambos, es esencial  en el caso de la mujer. Un estereotipo muy  conocido afirma que las mujeres quieren romance, mientras que los hombres quieren sexo. Tanto los  hombres como las mujeres quieren sexo, aunque a menudo las mujeres necesitan más romance para poder despertar su energía sexual y conducirla hasta sus genitales. Los hombres también necesitan  encender su pasión, pero  su fogosa energía sexual responde normalmente con más premura. Según el Tao, estas diferencias no deben juzgarse.

Formas, sonidos y olores

A nuestros cuerpos les afectan mucho las formas, los sonidos y los olores que les rodean. Cuando creamos un espacio seguro y sensual, nuestros cuerpos se preparan inconscientemente para el amor. Un viejo refrán dice que las mujeres necesitan una razón y los hombres sólo un lugar. Pero tanto al cuerpo de los hombres como al de las mujeres, les influye el lugar donde se encuentran y responden a los conocidos rituales románticos.
La iluminación también es esencial, encender una vela aromática es un ritual sencillo y accesible que puede preparar a tu cuerpo y a tu mente para hacer el amor.

Prende todos los circuitos corporales
Tocarse mutuamente es fundamental para armonizarse y darse placer. El toque es algo instintivo, pero mucha gente no sabe cómo o por qué es tan importante (la mayoría de las personas no se toca suficientemente). Cuando nos tocamos, se vierte a nuestra corriente sanguínea una hormona llamada oxitocina, que potencia nuestro afecto mutuo, reduce el estrés y aumenta nuestra producción de hormonas sexuales. En el caso de las mujeres, aumenta su respuesta sexual, y en el caso de los hombres, aumenta la sensibilidad del pene y mejora la erección. Darse la mano y abrazarse es esencial desde el punto de vista fisiológico, además de emocionalmente satisfactorio. Adicionalmente, nuestras hormonas crean ondas de feedback positivo, lo que significa que cuanto más tenemos, más queremos. Ésta es la causa por la que cuanto más contacto recibimos, más queremos, y cuanto más sexo tenemos, más nos abrimos a él. Por desgracia, la onda de feedback negativo es igualmente poderosa y es la razón por la que las parejas entran en círculo viciosos de separación que les llevan a no tocarse y a no hacer el amor. Por eso es importante seguir tocándose mutuamente aunque no se desee el encuentro sexual.

En caso de duda, en el sexo merece la pena equivocarse más por exceso que por ausencia, siempre que no haya una razón clara en contra. Como somos criaturas regidas por el hábito, si hacemos algo hoy, es más probable que lo repitamos mañana. En el caso del sexo, tanto el hábito como las hormonas nos pueden animar. Haz que la onda de feedback avance en la dirección adecuada.

Como el peso de una pluma
Estamos inundados por energía electromagnética que recorre senderos específicos, llamados meridianos, los cuales llegan a cada rincón de nuestro cuerpo. Podemos intercambiar esta energía con nuestra pareja a través del tacto.

Las puntas de los dedos, los labios y los genitales son los medios más poderosos de los que disponemos para el mutuo intercambio de energía.

Cuando toques a tu compañero, céntrate en las manos e imagina que la energía amorosa fluye de tus dedos hacia
tu cuerpo. Recuerda que nuestra energía sigue la mente.
Tocar siempre es tocar, pero un toque extático y curativo
requiere amor y atención.

El toque energético y sensual es un toque ligero como una pluma que simplemente roza la superficie de la piel de tu compañero, despertando las terminaciones nerviosas y atrayendo energía a esa zona.
Para tocar sensualmente a una mujer, el hombre debe recordar que su energía sexual debe llevarse desde las extremidades a la vagina. El hombre debe empezar en las manos y los pies y avanzar por los brazos y las piernas.

Después puede retomarlo en la cabeza y acariciarle el torso. El hombre sólo debe tocar directamente los genitales de la mujer después de haberlos rodeado. Para tocar sensualmente a un hombre, la mujer debe recordar que su energía sexual debe extenderse desde el pene hacia el resto del cuerpo. Así, la mujer puede comenzar en el pene, tocándolo ligeramente pero sin centrarse en su estimulación directa, ya que no desea avivar el fuego, sino mantener una combustión lenta.

En cada parte de su cuerpo
Labios y lengua: son los principales canales para realizar el intercambio energético, por lo que recomendamos los besos profundos y prolongados.

Cuero cabelludo: es la cumbre energética. Desde aquí puedes empezar a llevar la energía hacia abajo por el canal frontal de tu pareja, acariciando o besando toda la parte anterior de su cuerpo en dirección descendente.

Orejas:
son extremadamente sensibles al toque, a la lengua y a la respiración.

Columna:
es súper sensible, especialmente a lo largo del cuello. La columna es el principal canal por el que se conduce la energía desde los genitales al cerebro. Durante el abrazo, acariciar la columna de tu compañero le ayudará a aspirar la energía hacia arriba.

Manos y pies: son de las partes más sensibles y sexualmente excitantes de nuestros cuerpos. Besar la palma de la mano y la muñeca de tu pareja puede ser especialmente provocador.

Brazos y piernas:
las extremidades responden bien a los toques ligeros y la parte interna de los muslos es especialmente sensible al toque sexual.

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