Cómo hablar de sexualidad con adolescentes

La comunicación entre padres e hijos en un ambiente de confianza y libertad, es la clave para evitar que temas tan importantes como la sexualidad se conviertan en un tabú que sólo puede llevar a la confusión y a posibles prácticas irresponsables.

Aceptar que los hijos han crecido y, con ello, la necesidad de abordar temas que, aunque forman parte de la naturaleza humana, resulta complicado ponerlos sobre la mesa, es un ejercicio que todos los padres deben practicar antes de que los chicos busquen información en el lugar menos propicio o se apoyen en fuentes poco recomendables que puedan confundirlos.

La sexualidad es especialmente un tópico que inquieta a los jefes de familia

Sobre todo cuando no se ha abordado a lo largo del desarrollo de los hijos. Por ello es recomendable que previamente se analice el tipo de información que les han ofrecido.

La psicóloga y especialista en educación sexual Vivianne Hiriart, advierte: “Debemos fijarnos en la clase de mensajes que les hemos enviado. Si desde pequeños les hicimos sentir que cualquier tema relacionado con la sexualidad es un tabú, entonces será difícil poder abordarlos en otra etapa de la vida. No obstante, siempre existe la posibilidad de generar canales de comunicación con ellos”.

¿Cuándo es oportuno hablar?

No hay una edad predeterminada para dar este paso, pues la sexualidad no se limita únicamente a las relaciones sexuales; implica conocer el organismo, sus funciones, las etapas del desarrollo y los cuidados que se requieren.

“Si desde pequeños los enseñamos a ver la sexualidad de una forma natural, sin mitos, y les hablamos oportunamente de situaciones que sabemos que en algún momento se van a presentar, como el desarrollo físico, la menstruación, las relaciones sexuales y el noviazgo, les podemos dar los elementos necesarios para que tomen decisiones bien pensadas y responsables. Existe el mito de que darles información les despierta la curiosidad, pero está comprobado que ocurre todo lo contrario: mientras más conocimientos tienen, retrasan su primera relación íntima”, afirma la especialista.

¿Qué aspectos debes abordar?

Proveer una formación integral abarca también el aspecto emocional y el respeto que se deben los chicos a sí mismos y a los demás. “Una de las grandes preocupaciones de los adolescentes tiene que ver con su aspecto físico y su capacidad de relacionarse en pareja, por lo que muestran especial interés en temas que les ayuden a reforzar esa parte y les hagan sentirse seguros en las nuevas situaciones sociales. Hablar de sexualidad también implica abordar las experiencias de rechazo por parte de alguien que les gusta, aprender a poner límites y que expresen sus deseos y decisiones de manera asertiva, por lo que fortalecer su autoestima es un paso fundamental”.

Confianza y claridad

Los mensajes que se les transmiten acerca de la sexualidad no son sólo verbales; también está involucrada la forma en que se proporciona la información: si ésta es limitada, si se evita tocar temas específicos, si no se llama por su nombre a los órganos sexuales o si te muestras insegura o tensa durante la plática, entonces es posible que el chico lo asuma de una manera completamente equivocada y prefiera evitar el tema, pues sabe que es algo incómodo para ambos.

Como recomienda la especialista, no basta con llamar a tu hijo a tu lado una tarde cualquiera y dejar la puerta abierta para que haga las preguntas que desee

Tampoco hay que esperar a que se presente una situación especial que marque el preámbulo de la plática. “No hay fórmulas mágicas para este fin, no se trata simplemente de sentarnos con ellos una tarde y explicarles estos procesos, darles mensajes vagos y suponer que ya les ha quedado claro para evitar abundar en dichos tópicos. No debemos decirles ‘me puedes preguntar lo que quieras’, cuando en la vida cotidiana nuestra actitud no da pie a ello; por ejemplo, si la respuesta que se les da cuando les surge una duda sobre el sexo es que son demasiado pequeños para hablar sobre ello o se les dan evasivas. Hay que ser muy claros: primero es importante investigar qué tanto saben sobre el tema, entender perfectamente cuál es su inquietud y, a partir de ahí, hablar con claridad y confianza”, recomienda la psicóloga.

El respeto ante todo

Conviene recordar que durante la etapa de la adolescencia los chicos enfrentan muchos cambios no sólo físicos, sino también a nivel emocional y de carácter; de ahí que el respeto a su privacidad se convierta en una pieza clave.

“Se debe considerar que ellos requieren un espacio privado y que éste sea respetado. Debemos evitar buscar respuestas a nuestras dudas inspeccionando su habitación o sus mochilas. Lo mejor es propiciar el diálogo, pero conscientes de que habrá cosas que no quieran compartir con nosotros y que preferirán hacerlo con los amigos o un tío. Si por algún motivo nos enteramos de que ya ejercen su sexualidad, lo mejor es esperar a que ellos lo hablen; pero si esto no sucede así, entonces lo recomendable es abordar el tema de forma respetuosa, sin violencia ni enojo, recalcándoles que toda decisión tiene una consecuencia y que deben ser responsables”, dice Vivianne Hiriart.

En esta etapa del desarrollo de tu hijo, eres el pilar más importante para apoyarlo en la tarea de convertirse en un adulto responsable de sus acciones; por ello, el acercamiento y la comunicación que establezcas con él serán vitales para que viva su sexualidad con respeto hacia sí mismo y hacia los demás.

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