Cómo lidiar con los berrinches

Pixland/Pixland/ThinkstockLos berrinches son parte normal del desarrollo del niño conforme aprende a autocontrolarse. De hecho, casi todos los niños tienen berrinches entre 1 y 3 años de edad. La buena noticia es que a los 4 años de edad, normalmente dejan de ocurrir estas rabietas.

¿Por qué tienen rabietas los niños?

Los niños pequeños están muy ocupados aprendiendo muchas cosas acerca de su mundo. Están ansiosos de tomar control. Desean ser independientes y podrían tratar de hacer más que lo que sus destrezas les permite. Quieren tomar sus propias decisiones y muchas veces no pueden lidiar con el hecho de no obtener lo que quieren. Incluso son menos capaces de lidiar con eso cuando están cansados, hambrientos, frustrados o asustados. Controlar su temperamento podría ser una de las cosas más difíciles de aprender.
Los berrinches son una manera en que los niños dejan salir la presión cuando están enojados. Algunas de las razones por las que un niño hace rabietas es por confusión o incapacidad de expresarse verbalmente. También existen otros elementos desencadenantes como falta de atención y celos.

Cómo prevenir las rabietas
Es fácil darse cuenta cuando un berrinche esté por comenzar. El niño puede estar temperamental, de mal humor, o podría hacer las cosas difíciles y comenzar a lloriquear o quejarse.
Finalmente, podría comenzar a llorar, patear, gritar, dejarse caer al suelo o aguantarse la respiración. En otras ocasiones, los berrinches podrían comenzar inmediatamente, sin razón obvia. No es de sorprenderse si tiene berrinches solamente frente a usted. Ésa es la única manera de poner a prueba sus reglas y límites. Muchos de los niños no demostrarán sus sentimientos delante de otras personas y podrían ser más precavidos con las personas extrañas. Los niños se sienten más seguros al mostrarle sus sentimientos a la gente en que confían.

No es posible prevenir todos los berrinches, pero es importante alentar al pequeño a hablar de sus sentimientos, sin burlarse o enojarse con él, tratar de comprenderlo y prepararse en caso de que la rabieta sea por un motivo como hambre y sueño. También es vital la aplicación de reglas y límites, evitando a toda costa el premiarlo si es que no hace berrinche, pues no hay que olvidar que a menudo, los pequeños usan este tipo de conducta como una manera de control y manipulación.

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