¿Cómo manejas tu dinero?

Es frecuente pensar que el dinero garantiza el amor, la seguridad, el control, el poder y la autoestima. En algunas ocasiones es cierto, pero si se cree demasiado en estos mitos
no se pueden tomar decisiones racionales, y tanto la persona como sus relaciones sufren. Por ejemplo, si crees que el dinero garantiza la seguridad, vivirás en un estado constante de temor aunque tus ahorros sean considerables. El factor más importante en el éxito financiero no es el tamaño de tsu salario o de tus deudas.

Eres tú. Más específicamente, son las emociones que te conducen a gastar como lo haces. La mayoría de nosotros combinamos varias actitudes con respecto al dinero. Así, una persona que por naturaleza es ahorrativa puede gastarse todo de vez en cuando. Nuestra actitud hacia el dinero es consecuencia de diversos factores, muchos de los cuales inician durante la niñez. Consulta las seis personalidades para descubrir cuáles son las que más se parecen a ti.

El temeroso

Lleva sus propios dulces cuando va al cine o compra su ropa en un mercado de pulgas. Mientras otros ven el dinero como el medio para conseguir cosas, para el temeroso el dinero representa seguridad. Siente que nunca ha ahorrado suficiente y posee un temor irracional a que una decisión errónea provoque la pérdida de su dinero.

SI ERES ASÍ. Para mejorar tu futuro financiero, debes dejar poco a poco de preocuparte. Permítete comprar algo que realmente deseas o pasa una porción pequeña de tus ahorros a una cuenta que pague mejores intereses. Cuando comprendas que la conducta arriesgada no necesariamente se traduce en desastre, te sentirás más cómodo al explorar otras opciones de inversión que te permitan conservar tus ahorros y disfrutar el dinero que tanto te cuesta ganar.

 

El impulsivo

No bebe café fuera de su casa porque le parece caro, pero de repente compra un televisor de pantalla plana. Compra la lavadora más barata, pero le nace pagar la cena a todos sus amigos. El impulsivo es dos personas en una: el temeroso y el gastalón. Desea la seguridad, pero tiende a sabotearse. Ahorra durante semanas y, de golpe, gasta todo por comprar algo que le gustó. Lo impulsa la necesidad de sentirse aprobado.

SI ERES ASÍ. Define límites sin eliminar todos los gustos. En lugar de gastar miles de pesos en una tarde, recompénsate con algo que no cueste tanto pero que te resulte muy especial, como el dvd de tu película favorita. Cuando salgas de compras, establece un límite y llévate sólo ese dinero en efectivo. Otra táctica: aléjate de las tentaciones. Visita un museo o toma un café con una amiga.

 

El gastalón

Hace excelentes regalos y posee varias tarjetas de crédito. Comprar le ayuda a sentirse importante, amado y valorado. Esa necesidad de amor y de aprobación suele provenir de haber tenido padres que no expresaban mucho sus sentimientos o de haber vivido una infancia llena de carencias. Su voz interna le dice “te lo mereces”. Busca cierto nivel social y cree que los gastos extravagantes representan autoestima. El problema es que no siempre gasta lo que realmente tiene.

SI ERES ASÍ. Debes dejar de llenar todas tus necesidades emocionales con compras. Para mejorar tu autoestima, ofrécete como voluntario o inicia un pasatiempo. Pero el mayor motivador será tomar control de tu vida financiera. Dí a ti mismo que no necesitas gastar para probar, que te encuentras bien. Lleva un diario con todos tus gastos durante un mes para detectar por dónde se te escapa el dinero. Calcula un presupuesto, guarda tus tarjetas de crédito y no sobrepases cierto gasto a la semana. Si tienes muchas deudas, solicita apoyo para reestructurarlas.

 

El preocupón

No puede dormir, pues piensa que no tiene dinero suficiente para pagar las cuentas del mes. Las decisiones financieras lo paralizan, incluso las más sencillas (como elegir un proveedor de telefonía celular). Cuando finalmente decide, se reprocha por no haber tomado otra alternativa. Padece cada decisión que toma y cada compra que realiza. La cantidad de dinero que posea no importa: siempre está angustiado. Esta conducta obsesiva puede deberse a una falta de confianza en las capacidades financieras, ya sea debido a un carácter perfeccionista o por haber tenido padres excesivamente avaros.

SI ERES ASÍ. Toma algunos pasos para sentirte más seguro acerca de tu presente y futuro financiero. Cada día, anota tus preocupaciones y lo peor que podrías pasar si se realizan. Ver tus miedos en papel te ayudará a sentirte más en control. Pide a tus amigos que te recomienden un asesor financiero que confirme si estás actuando mal o que te ayude a corregir el rumbo. Una vez que definas tu presupuesto mensual, revisa tus finanzas sólo una vez al mes.

El austero

Nunca pedirá un aumento de sueldo: la idea de solicitar más dinero lo hace sentir avaro. Cree que el deseo de incrementar la riqueza perjudica los valores morales, y cada vez que tiene dinero de sobra siente la necesidad de donarlo o compartirlo. Muchas personas temen que el dinero las corromperá, así que prefieren no tenerlo. Para resistirse a su seductor poder, un austero necesita donar dinero, de cualquier forma y sin importar cómo lo haya ganado. Con frecuencia, crece con profundas creencias religiosas o políticas: aprendió que el dinero es malo o que es la raíz de todos los males y desigualdades sociales.

SI ERES ASÍ. Recuérdate constantemente que el dinero no es malo: te permite tener un techo, ayudar en obras de caridad y socorrer a tus amigos. Piensa en los multimillonarios que han creado obras de caridad y fundaciones que podrían cambiar el mundo. Para facilitar tu trato con el dinero, déjalo en piloto automático: pide que tu salario sea depositado en tu cuenta personal y programa deducciones automáticas para sus ahorros, cuentas e inversiones.

El maestro financiero

Usa las tarjetas de crédito a su favor y paga el saldo completo a final de mes. Aparta un porcentaje de cada salario para ahorrar e investiga sus opciones de inversión, pero no se flagela si no eligió la más apropiada. Considera el dinero como una herramienta de vida. Es posible que sus padres hayan sido así o ha aprendido a controlar sus tendencias en cuanto al gasto y el ahorro excesivo.

SI ERES ASÍ. Aunque eres noble quieres rescatar a tus amigos, recuerda que ya los guías con tu ejemplo. Y si bien tienes mucho de qué enorgullecerte, no dudes en consultar a un profesional si deseas hacer una inversión de consideración.

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