Cómo quemar más grasa

Sus múltiples ventajas
No se puede conservar la salud si no se hace ejercicio, del mismo modo que no se puede subsistir sin alimento. Aristóteles dijo: “La vida está en movimiento”. Si no nos movemos, nos atrofiamos y se afectan todas las funciones del organismo: las articulaciones de la caja torácica se paralizan y el tejido pulmonar pierde elasticidad. Esta parálisis progresiva disminuye la capacidad de oxigenación.

Cuando realizamos ejercicio:

Se despliegan los pulmones y permiten la entrada del oxígeno a todo el organismo. Con ello, la sangre se libera de impurezas y se renuevan nuestros órganos.
Mejoran las condiciones del corazón, desechamos tensión y nos ayuda a eliminar la grasa almacenada, lo que reduce nuestras medidas, afirma nuestros músculos y moldea nuestro cuerpo.
Aumenta nuestra condición física, el corazón y los pulmones funcionan eficientemente, incrementan la fuerza muscular, la flexibilidad, la agilidad, la coordinación y las reservas de energía.
Previene la osteoporosis

Todo con medida
Han sido tantos los beneficios que se han reportado en relación al ejercicio que una gran cantidad de individuos se someten a disciplinas rigurosas que ponen en riesgo su integridad física. Las personas piensan que alcanzarán su máximo rendimiento o que reducirán drásticamente su porcentaje de grasa al realizar programas de ejercicios intensos, pero esto generalmente resulta en grandes fracasos y deterioro de la salud.

El ejercicio debe realizarse de forma moderada. La primera fuente de energía que se obtiene al realizar el trabajo físico es del glucógeno almacenado en el músculo. Esta energía se termina aproximadamente a los 15 minutos y si continúas ejercitándote de 50 a 60% de tu máximo ritmo cardiaco, se activa el uso de las grasas como combustible. La grasa aporta el 75% de la energía total que se requiere durante los siguientes 15 minutos de ejercicio moderado, cuando estás a 120 ó 130 pulsaciones por minuto. En cambio, si aumentas tu ritmo cardiaco a 150 pulsaciones por minuto, el consumo de grasa disminuye, ya que entras en un periodo de transición entre ejercicio aeróbico y anaeróbico.

La energía está en tu metabolismo
La energía utilizada proviene 50% de la grasa y 50% de los carbohidratos. Cuando realizamos ejercicio de alta intensidad, producimos ácido láctico y la fuente de energía es totalmente de carbohidratos con una duración de 2 minutos a máxima intensidad. El factor tiempo es importante si deseas eliminar grasa, ya que durante los primeros 15 minutos casi no se quema grasa, después de los 20 se comienza a utilizar grasa como combustible y ésta produce tanta energía que ayuda a prolongar la actividad física.

Cuando realizamos ejercicio en climas cálidos, el consumo de carbohidratos aumenta y también disminuye el consumo de grasa, por lo que no es conveniente usar plásticos o ropa para sudar que en realidad queman menos grasa; lo más recomendable es realizar ejercicio a la temperatura ambiente. Además, con el ejercicio aumentamos nuestro metabolismo o gasto de energía durante el día.

La recuperación después del ejercicio moderado es de 45 a 60 minutos y si el ejercicio fue prolongado, puede durar hasta 12 horas, lo que nos ayuda a gastar otras 100 calorías adicionales.

Mejores músculos
Gracias al ejercicio aumenta la masa muscular, ya que los azúcares de la sangre pasan primero al músculo con la ayuda de la insulina y sólo el sobrante se almacena como grasa. Entre mayor sea el volumen muscular, menos grasa almacenamos.

Se ha comprobado que con el paso de los años vamos perdiendo músculo en nuestro cuerpo y se va sustituyendo por grasa. Si no nos esforzamos por realizar ejercicio y aumentar nuestra masa muscular a partir de los 30 años, comenzamos a perder 1/2 kilo de músculo por año. Esto quiere decir que al cumplir 40 habremos perdido 5 kilos y a los 60, 10 kilos.

Si empezamos a realizar ejercicio desde ahora, podemos alcanzar la vejez con el porcentaje de músculo de la juventud y seguiremos quemando grasa.

Empieza ¡ya!
Por si todavía no estás convencida, aquí tienes más beneficios.

El ejercicio te ayuda a:

Liberarte del estrés emocional. Muchas veces comemos porque nos sentimos aburridas o irritables.
Relajarte, te hace salir de casa y huir de la tentación. Cuando no tenemos nada que hacer, lo primero que se nos ocurre es ir a la despensa.
Es básico que busques un ejercicio que te guste y que se adapte a tu estilo de vida. Si eres muy disciplinada, puedes hacerlo en casa con un video o algún aparato; pero si no lo eres tanto, será mejor que te inscribas a clases de aeróbics o jazz, recuerda que lo más importante es que te diviertas, que encuentres satisfacción al hacerlo y que por lo menos dure 30 minutos.

Tips y más para reflexionar
Cuando vayas a algún lugar, deja el coche más lejos o usa las escaleras en vez del elevador.
Un doctor logró que un paciente al que no le gustaba hacer ejercicio bajara de peso dando vueltas en su centro comercial favorito. No podía comprar hasta que no hubiera dado toda la vuelta al centro comercial, esto le permitió reducir 12 kilos en 1 año.
Intercala el ejercicio aeróbico con el anaeróbico. The American Heart Association afirma que  un programa regular de entrenamiento con pesas aumenta la fuerza muscular, el acondicionamiento físico y mejora el funcionamiento del corazón, de los pulmones y reduce los riesgos de enfermedades coronarias.
Es importante dar un espacio de 48 horas entre sesión y sesión de pesas para que permitas que el músculo se recupere y no termine por desgastarse en lugar de fortalecerse.

También podría gustarte

Comentarios