Cómo triunfar en los negocios

No se nace mujer de negocios
Sería imposible pensarlo: durante cinco milenios –¡por lo menos! – a las mujeres se les relegó a las cuatro paredes
del hogar, sin oportunidad siquiera de aprender a leer y sin derecho a asomar las narices afuera de la puerta de la casa.
La mujer de negocios es un fenómeno contemporáneo. Siempre hubo mujeres artesanas, reposteras, costureras, pero siempre trabajaron dentro de su casa y, con honrosas excepciones –la Viuda de Clicquot, del famoso champagne, por ejemplo–, quien salía a dar la cara por ellas al mundo era un hombre: el padre, el marido, el hermano e incluso el hijo.

Ya bien entrado el siglo XX, muchas mujeres exitosas nunca dieron la cara en su negocio: las representaba el varón de
la familia. Que no te cuenten que hay virtudes innatas para triunfar en el mundo laboral, ya sea como asalariada o por
tu cuenta.

La mujer de negocios se hace

De hecho, la hacen las circunstancias. Una puede ser la necesidad: muchas mujeres triunfadoras se tuvieron ‘que aventar al ruedo’ porque no había de otra; quizá pudo ser la oportunidad: olieron la ocasión y la pescaron al vuelo; otra puede ser una paciente ofuscación: el clásico ‘voy derecho
y no me quito’ de quienes, pese a todo, se empecinaron en salir adelante y lo lograron.
Autoconfianza, Iniciativa, Visión Empresarial. ¿Dónde se compran? Cuanto consejo lees por allí habla de que las mujeres que salen adelante tienen todas esas lindas cualidades. ¿Pero cómo?
Es difícil que dada la educación tradicional de una mujer, ella pueda tener todo eso. La Sra. Graham, viuda del dueño del Washington Post (que apoyó a los dos periodistas, quienes armaron el famoso reportaje sobre Watergate, el cual derrocó a Nixon) había sido una señora de su casa que sólo había pisado el periódico, como visita. Le cayó la chamba de dueña porque murió su marido y la fue haciendo de día en día.
Lo que sí tuvo es valor: el valor de arriesgarse a equivocarse y lanzarse de todos modos. Si comienzas por exigirte desde el arranque muchas virtudes empresariales, te vas a autoderrotar desde el principio.
Lo que han hecho las mujeres exitosas de siempre es respirar profundo, aguantarse el miedo y aventarse.

Sigue tu intuición
Se habla mucho en las revistas especializadas de tener una idea innovadora. Falso. Muchas mujeres
–y hombres– triunfaron en los negocios con una vieja idea rejuvenecida. Por un Edison que de verdad inventó un foco a partir de su pura idea, hay mil inventos que desempolvaron ideas preexistentes y a los que les dieron maquillaje y vestido actual. La dueña de Sarah Lee en Estados Unidos sabía hacer pasteles, ¿cuál novedad? Los pasteles ya existían, lo que a ella se le ocurrió fue empaquetarlos y venderlos con una etiqueta: su marca.

Sé flexible, pero firme
Las mujeres tenemos la necesidad de “quedar bien”. Si quieres salir adelante, olvídate del campeonato de popularidad. Otra debilidad muy nuestra es no querer herir susceptibilidades y descuidamos
el trabajo por no contradecir a nadie.
Las mujeres de éxito son flexibles y adaptables a las circunstancias, pero son firmes en la defensa de sus ideas y en la persecución de sus metas. Una cosa es adaptarse y otra muy distinta es plegarse a opiniones ajenas sólo por no llevar la contraria.

Modo de hombre y modo de mujer
Muchas mujeres exitosas siguieron maneras de ser que calificaríamos como muy femeninas, lo cual parece una contradicción para entrar en el ‘frío’ y ‘masculino’ mundo de los negocios.
Coquetería y amabilidad. No me refiero a seducir al jefe o cliente, pero sí a usar tu personalidad amable y tu aspecto agradable para sorprender al contrincante. El hombre interpreta a la mujer de negocios como un ente desafiante y raro al que no sabe cómo enfrentar. Si llega una mujer sonriente, bien arreglada, de voz y manera de ser amable, él baja la guardia porque no se siente desafiado.
Si en el trabajo aplicas el tacto en las situaciones difíciles, te será mucho más fácil desenvolverte. Usa este ‘modo’ femenino de hacer las cosas.
Seriedad, puntualidad, organización. Muchas mujeres exitosas la hicieron porque aprendieron las formas de trabajar probadas durante siglos por los hombres y no siempre respetadas por algunas mujeres en el mundo laboral. Nosotras tendemos a adoptar técnicas más relajadas de trabajo:
tal vez siglos de ocuparnos de 20 minucias al mismo tiempo nos han erosionado la mente, pero ningún cliente nos va a perdonar un manejo impuntual de citas, un incumplimiento de fechas de entrega o desorganización en el sistema de trabajo por muy femeninas que aparezcamos.

Usa este modo muy masculino de trabajar.

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