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Cómo vivir un duelo en pareja

Pasar por la experiencia de perder a una persona con un peso importante en nuestra vida, es quizá uno de los eventos que más dolor pueden causar, aún cuando hayamos tenido una excelente relación con ella; el hecho de saber que todo cambiará y que no será posible volver a convivir, es motivo para que se generen una serie de sentimientos que a veces resulta complicado identificar y darles una solución adecuada. En estos momentos es cuando el apoyo que la pareja brinde al doliente, ocupa un lugar prioritario en el proceso de elaboración del duelo.

iStockphoto/Thinkstock

Forjarse como el punto de apoyo de alguien que pasa por esta situación no resulta nada sencillo, pues primero es necesario tomar una actitud empática, es decir, tratando de comprender el momento por el que pasa su pareja, pero sin imponer usted sus propios tiempos ni su métodos para superar la depresión.

“Cuando ofrecemos ayuda, es fundamental evitar estereotipos relacionados con el género o la edad y dejarnos guiar por la comprensión de la persona a la que estamos ayudando, o por sus respuestas a la pregunta: “¿Qué te sería más útil en estos momentos? Cuando ofrezca ayuda, sea concreta. El ofrecimiento “llámame cuando me necesites” raramente obtiene respuesta, mientras que la pregunta “¿Qué noche de esta semana quieres que cenemos fuera tú y yo?, tiene más posibilidades de encontrar una aceptación agradecida. Recuerde que hay necesidades que se extienden mucho más allá del momento en que se retira el apoyo tradicional (en forma de ceremonias funerarias) y que la ayuda regular, especialmente durante el primer año después de la pérdida, puede contribuir a que la persona vuelva a establecer contacto con un mundo que ha quedado hecho añicos de manera traumática”, explica Robert A. Neimeyer, autor del libro Aprender de la pérdida, de Editorial Paidós.

Palabras que alivian

Aún cuando exista una relación estrecha con tu pareja, es difícil encontrar las palabras adecuadas que coadyuven a elevar el estado de ánimo, y en esta búsqueda es común recurrir a formulas que lejos de cumplir con el objetivo de sanar las heridas, generan un sentimiento de incomprensión y poca sensibilidad ante el dolor por el que se atraviesa.

Ciertamente no estamos preparados para hacerle frente a esta situación, debido a que se trata de un tema que preferimos evitar en toda ocasión, hasta que lo inevitable ocurre y es entonces cuando intentamos forzar a los demás a superar su pérdida de manera inmediata, o de lo contrario, asumimos que necesita acudir a un especialista por que no es capaz de hacerlo por sí mismo.

En este sentido el autor afirma: “Es comprensible que en ocasiones intentemos simplificar el complejo proceso de consolar a otra persona recurriendo a respuestas típicas como: ‘Sé cómo te sientes’ o ‘el tiempo lo cura todo’. Estas respuestas suelen hacer más mal que bien. En realidad, no podemos suponer que sabemos cómo se siente otra persona tras algo tan personal como una pérdida importante, especialmente si no le hemos dado la oportunidad de expresar sus sentimientos. Tampoco es cierto que el tiempo cure por sí solo; el duelo es un proceso activo lleno de cambios y la cicatriz de la pérdida acompaña siempre al superviviente de una u otra forma”.
La familia, un apoyo permanente

¿Cuál es la mejor manera entonces, de actuar para ser efectivos en este proceso para encontrar la tan ansiada aceptación de los hechos? De inicio el amor que usted prodiga hacia su pareja será un buen aliciente para que se recupere; así como también el que promueva la unión entre sus hijos ayudarán a recrear un ambiente de protección y seguridad, donde él podrá dejar al descubierto sus sentimientos más profundos.

Invitarlo a que desahogue su pena a través del llanto es una buena alternativa, pero también es necesario impulsarlo a hablar de sus sentimientos y de la experiencia, tantas veces como lo requiera; compartan vivencias que hayan pasado juntos, trata de recrear momentos felices y ayúdale a encontrar alivio. Si practican alguna religión es conveniente que busquen cobijo en sus creencias.

Colaboración de Fundación Teletón México. “El principio de ser paciente es empezar con uno mismo”.

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