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Comparte la educación de los hijos

La educación de los hijos

En las relaciones actuales, el hombre y la mujer tienen las mismas posibilidades de alcanzar un desarrollo pleno en el ámbito laboral, ambos aportan parte de su salario para las necesidades del hogar y también comparten la responsabilidad de educar a los hijos.
Los padres suelen enfrentarse a la necesidad de encontrar lugares seguros donde puedan dejar a sus hijos mientras ellos cumplen con su jornada laboral.

En muchos de los casos, la familia extensa se convierte en la mejor opción para que los niños pasen el tiempo y encuentren un ambiente propicio para su desarrollo y educación.

La familia, el mejor apoyo

La posibilidad de que los abuelos, tíos o hermanos se hagan cargo de los hijos es una de las más provechosas desde el punto de vista social y cultural: los lazos familiares se fortalecen y se extienden más allá de un núcleo central, además de que se fomenta la convivencia y la adaptación del menor en otros ambientes generacionales. De igual forma, se asegura la continuidad de los valores con los que nos formaron. Cuando solicites el apoyo de tu familia para el cuidado de tus hijos, debe quedar perfectamente bien establecido qué papel juega cada miembro y cómo cumplen con su responsabilidad. Así el niño podrá distinguir a la autoridad, sin caer en confusiones que limiten su crecimiento emocional y psicológico.
Bajo estas circunstancias, la educación de tu hijo se ve enriquecida, ya que los miembros de la familia influyen de manera positiva, adjudicándose su rol dentro de la interacción con el niño.

Reglas claras desde el principio

Este tipo de medidas tienen la ventaja de permitir a los padres desarrollar sus actividades diarias fuera del hogar con la seguridad de que su hijo está en buenas manos.  Sin embargo, hay que enfatizar que esto no significa delegar la responsabilidad de elegir el tipo de educación y los valores que se transmiten al menor.

Debe existir, entre los padres y las personas encargadas del cuidado del pequeño, una comunicación abierta para resolver las diferencias que surgen en el camino y evitar confrontaciones que pongan en riesgo la estabilidad familiar. Llegar a acuerdos precisos sobre cuáles van a ser los límites, cuáles las libertades y cómo planteárselos al menor, de tal forma que el niño pueda entender quiénes son los papás y quiénes los abuelos.
Si las reglas del juego son claras y precisas, la dinámica familiar se modifica a través de un trabajo de equipo donde se comparten las ideas y se piensa en el beneficio del niño.

Cuida la relación padres-hijos

Una de las mayores dificultades que se puede enfrentar al compartir el cuidado de los hijos es la posibilidad de ver debilitados los lazos afectivos. El contacto diario, el tiempo que pasan los menores en la casa de alguien más y los cuidados que reciben de esos familiares, pueden provocarles una confusión de sentimientos y de roles. Para evitar esta situación, sigue las siguientes recomendaciones.

• Dedica tiempo de calidad a tus hijos. Convive con ellos y destina un tiempo determinado para escucharlos, platicar las experiencias del día y demostrarles afecto.

• Disfruta el tiempo que pasan juntos. Aprovecha los momentos en que puedes compartir algo con los chicos e intenta equilibrar su desarrollo, estimulando su parte creativa y espiritual.

• Fomenta una relación abierta y productiva. Es necesario mantener una postura abierta para aprovechar las aportaciones positivas de los otros miembros de la familia con los que conviven tus hijos.

Con la colaboración de Fundación México Unido en sus Valores Culturales

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