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Comparte y… ¡Libérate!

Todas las relaciones están marcadas por el comportamiento que tenemos hacia los demás y es ese comportamiento lo que determina la salud del planeta. Imaginemos que las relaciones son una red por la cual fluyen todo tipo de actitudes y de emociones de quienes se interrelacionan.
Al mismo tiempo, estas relaciones alimentan, por un lado, el espíritu de cada individuo y por el otro, alteran la naturaleza del planeta mismo. Si esta interacción está llena de impulsividad y egoísmo, todos los canales se van obstruyendo poco a poco.

Una gran responsabilidad
Nosotros somos responsables de nuestros actos, y somos quienes tenemos la libertad de tomar nuestras decisiones. Dejemos atrás actitudes déspotas y adoptemos la caridad, la comprensión y la tolerancia como guías de nuestras vidas.

Coopera y comparte
Compartir con alguien una preocupación o una pena, nos libera de una gran presión que atormenta nuestra mente. Si compartes, los problemas de la vida resultarán menos abrumadores. Y al mismo tiempo, si alguien comparte contigo algo, también te llena de satisfacción el hecho de poder ayudar o simplemente escuchar a tu prójimo. En cada uno de nosotros existe una chispa de divinidad, de la conciencia de Dios que nos permite estar llenos de compasión, de bienestar y de amor para dar o recibir.

Diseñados para colaborar
En investigaciones realizadas en la Universidad de Emory en Atlanta, Georgia, Estados Unidos, los científicos han observado que un pequeño acto de cooperación con otra persona ocasiona que una parte del cerebro se ilumine, generando una sensación de gozo. Compartir, dar, cooperar, nos da felicidad.
Mientras más se registren en nuestros circuitos mentales formas de actuación cooperativa, más sangre fluye en estos circuitos cerebrales, ocasionándonos gran placer.

Abre tu corazón
Por eso cuando la vida te enfrente a un caos y veas todo muy oscuro, detente y piensa que todo trabaja para el bien; que siempre habrá alguien con quien puedas compartir tus preocupaciones y podrás encontrar la luz que cuidará de ti. El caos es considerado como una bendición diseñada para guiarte hacia lo bueno. Analiza tu interior y asume la responsabilidad de tus actos que te han llevado al caos.
Abre tu corazón a todas las relaciones, para que todos los canales de la vida estén completamente limpios y que por ellos puedan circular libremente todas las bendiciones de las que podemos gozar, por el solo hecho de existir.

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