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Comprometerte en el trabajo te trae beneficios

Si hay una palabra que genera terror a la mayoría de las personas, es compromiso. Su mala fama se debe a que prioritariamente se piensa que se traduce en una obligación de la que no podremos deshacernos bajo ningún concepto, además de que tendremos que soportar todo lo que conlleva para bien o para mal.

Afortunadamente, el compromiso es algo que se adquiere por propia voluntad, porque existe un lazo de unión y una preocupación genuina por hacer lo necesario para que se mantenga vigente ese interés, y más aún, se consolide y permanezca durante mucho tiempo.

En el medio laboral, una de las aspiraciones para un líder de proyecto es lograr que su equipo se involucre de tal forma en su trabajo que sea capaz de proyectar su desarrollo profesional y personal a través de la labor que realiza dentro de la empresa. Pero la realidad es que poco se hace por fomentar el compromiso, por el contrario, la amenaza siempre está latente: “Si tú no quieres este trabajo, atrás de ti hay cientos que quieren hacerlo y por menos sueldo que el tuyo”, y claro, siempre habrá alguien dispuesto aunque lo que no es seguro es que quiera entregarse por completo a una empresa y a un jefe que de entrada no valora su conocimiento ni lealtad, sino que le basta con que las cosas, bien o mal, salgan adelante.

Un bien invaluable

Daniel Goleman, autor del libro La inteligencia emocional en la empresa, Editorial Zeta, explica que en este campo el compromiso se caracteriza por unificar los propios objetivos con los de la organización. “Quienes valoran el objetivo de la empresa y lo adoptan, no sólo están dispuestos a hacer por ella un esfuerzo supremo, sino a efectuar sacrificios personales cuando sea necesario. Son los que deciden trabajar hasta entrada la noche o durante un fin de semana, a fin de terminar un proyecto a tiempo; son los gerentes dispuestos a partir de viaje de un momento a otro cuando se presenta un asunto urgente”.

Dicen que según el sapo es la pedrada y este dicho se ajusta perfectamente a lo que ocurre con los niveles de compromiso que puede desarrollar una persona con su trabajo: Mientras más valorados son, se les trata con justicia y respeto, si se sienten como parte activa de un proyecto, mayor apego tienen a la compañía. Por el contrario, si un empleado se siente incómodo por estar mal pagado o porque la empresa se aprovecha de él, definitivamente no se puede esperar que se comprometa, pues es lógico pensar que se siente tan desconectado que ni siquiera sentirá la inquietud de buscar la oportunidad de ascender, pues de antemano sabe que no puede confiar en sus superiores porque su esfuerzo no es valorado.

A cambiar lo establecido

Creatas Images/Creatas/ ThinkstockEn 1992, el equipo de basquetbol varonil de los Estados Unidos que participó en los Juegos Olímpicos de Barcelona, ganó rápidamente el distintivo de “Dream team” –equipo de ensueño–. No se debió a que esta selección estuviera conformada por jugadores profesionales de gran nivel, sino a que cada uno sabía que era indispensable por sus talentos reconocidos en el equipo. Lejos de que buscaran el reconocimiento en lo individual, iban en pos de una medalla para su país y, como una consecuencia natural el éxito y la satisfacción impactaría en cada uno de sus integrantes. Este ejemplo representa una clara imagen de lo que una empresa debería idealmente, promover entre sus empleados: involucrarlos de tal forma, que los objetivos de ella sean también los de su grupo de trabajo.

Llegar a este punto no depende necesariamente de ofrecer sueldos elevados, sino de proporcionar todos los elementos de desarrollo para hacerle ver al empleado que la lealtad y compromiso navega de ida y vuelta; esto brinda seguridad y certeza de que el esfuerzo es valorado y que, igual que ocurre en una familia unida todos se mantienen juntos contra viento y marea.

De acuerdo al autor, la forma de generar compromiso en una organización, “nace de los vínculos emocionales. En un estudio realizado sobre trabajadores tales como docentes, oficinistas, corredores de seguros y agentes de policía, resultó que la clave para determinar cuánto esfuerzo ponían en su trabajo, estaba en su apego emocional a la organización: el orgullo que les inspiraba trabajar para ella, la importancia que tuviera el empleo en su sentido de la identidad y el sentirse ‘parte de la familia’”.

La tarea entonces, es enfocarse a hacer que los empleados experimenten la sensación de saberse parte importante de los logros de la empresa y crear realmente un ambiente en el que esa familia a la que buscan pertenecer no sea tristemente, una familia disfuncional de la que esperan deshacerse tan pronto como sea posible.

 

 

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