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¿Cuál es su perspectiva para arreglar un problema de pareja?

Uno de los aspectos que crea una gran confusión en la comunicación entre las parejas, es el que tiene que ver con la perspectiva de tiempo que cada uno utiliza para arreglar problemas. Existen dos tendencias.

En una se enfrenta el problema con una orientación hacia el futuro y se pone atención en los aspectos modificables del problema o la queja. En esta tendencia se evalúa la circunstancia y si se considera que es algo ante lo que no se puede hacer nada, la persona trata de no darle importancia y desde su perspectiva ni siquiera vale la pena enojarse; otra cosa es que confía que en el futuro todo cambia y cualquier incomodidad será pasajera, o bien, ahí en el futuro, es en donde cree encontrar la solución.

La otra parte se enfrasca exclusivamente en el presente y es en el ahora en donde quiere encontrar la solución del problema. Se orienta hacia el detalle específico de los hechos. Estas personas se enfocan y se quejan de lo que no funciona como lo esperaban. Se impacientan con esquemas muy generales; necesitan detalles que se encuentren accesibles en el momento presente y perciben el futuro como algo lejano al que se llega a través de concentrarse bien en la realidad del presente, no en lo que podría pasar mágicamente con una idea sobre el futuro.

Cualquier conflicto requiere ser evaluado desde esta doble perspectiva para llegar a una solución

Uno de los dos, el “detallista” se centra en la evaluación minuciosa y detallada de lo ocurrido. Suelen recordar una y otra vez las quejas respecto a las incomodidades e inconvenientes que surgieron de una situación específica. En ocasiones puede surgir una visión pesimista.

Mientras que el futurista pasa rápidamente a enfocarse en la solución, se impacienta con estar dando vueltas sobre el mismo tema, cuando además considera que el pasado es algo que ya no se puede cambiar. Por eso, se orienta hacia lo que sí puede ser cambiado ante cualquier situación, por ejemplo el estado de ánimo. Desea conservar una actitud optimista y de buen humor; se incomoda mucho con el enojo de su pareja ante algo irremediable. Por ejemplo, no se puede hacer nada con el calor, con una larga fila de espera, con el olvido de un evento, etc. En forma contrastante, para el detallista el enojo ante esas mismas circunstancias, es una manera de manifestar que se está fijando en algo que está mal, mientras que para el futurista resulta irrelevante molestarse por algo que es como es.

Ambos niegan la visión y posición del otro

Por ejemplo, el futurista sin darse cuenta manda un mensaje erróneo al detallista cuando trata de solucionar el enojo o la incomodidad de su pareja. Aparenta no darle importancia a los errores y minimiza la percepción de su compañero para quien la respuesta de “No te enojes”, “Ya ni modo”, “¿Qué puedes hacer? ya pásala bien, no te preocupes”, resulta poco empática y hasta indignante; lo hace porque piensa que no tiene mucho sentido “clavarse” tanto en el problema que para él ya está definido con claridad.

Mientras que el detallista quiere y necesita describir los aspectos relacionados con todo lo ocurrido, con toda la incomodidad del momento y no quiere que el futurista le dé soluciones, sino que valide lo que está ocurriendo en el momento, por lo tanto, cuando el futurista reacciona diciendo: “No te preocupes, ya no tiene importancia”, el detallista siente que lo están tachando de exagerado, que están minimizando los detalles de lo que pasó. Esto le hace sentir mucha inseguridad puesto que considera que no se va a corregir algo que no quedó suficientemente claro y sobre todo que tiene la sensación de que el problema está siendo ignorado y su pareja con tal de evitarlo quiere pasar por alto los detalles.

Ambos quedan muy incómodos, resentidos y con una sensación de injusticia

Porque mientras que el detallista está sintiendo que no se le da suficiente importancia a su percepción, lo cual interpreta como “no te importo”; por otro lado, el futurista está queriendo resolver y dar una solución que es rechazada por el detallista, lo cual es experimentado como “eres injusto”.

Esta es la forma como las parejas se meten en un laberinto sin salida, porque al mal entendido se agregan emociones de enojo, tristeza y una sensación de soledad que va deteriorando la relación. Lo peor del caso es que el problema no sólo no se resuelve sino que se incrementa cada vez más. Ahora, además de un enfoque diferente que se podría complementar (dos tiempos) para llegar a una solución equilibrada, el problema es que la atención ya se desvió a los sentimientos de injusticia y aislamiento. La historia de malos entendidos puede seguir creciendo todavía más. Imaginemos que el futurista quiere arreglar y ceder. El detallista lo puede tomar como “se siente culpable, porque es culpable” y piensa que debe seguir enojado. Para cuando logra sentirse contento y regresa para restablecer el contacto, el futurista ya está muy enojado y resentido. ¡Vaya problema!

Te preguntarás ¿qué se puede hacer?

La respuesta es utilizar las dos perspectivas sin encimar ambas al mismo tiempo. Hablando, determinen la manera de arreglar un problema de pareja. Idealmente, es necesario dividir el problema y su solución en fases. La primera, debe enfocarse en todos los detalles SIN INCLUIR LA PERSPECTIVA FUTURA. Le llamaremos etapa de quejas minuciosamente expresadas en donde sólo se describen sin justificaciones ni revanchas, ni luchas por la razón. Sólo escuchar todas las incomodidades. La otra mitad del tiempo dedicarlo a la perspectiva futura, de soluciones, de calmar el enojo y recuperar un estado de ánimo optimista.

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