Cuando mamá trabaja

El despertador suena mucho antes de que amanezca. La lista de pendientes que ella debe cubrir antes de salir de casa suman un poco más de 13: Baño y arreglo personal, despertar a los hijos, así como asegurarse que desayunen, se pongan el uniforme, que lleven la lonchera y claro está, lidiar con algunas confesiones como: “no hice la tarea”, “traigo un reporte de conducta que debes firmar”, “me pidieron que compre…”. Sin embargo, hay algo que puede ser invisible para todos, pero no por eso inexistente, y es el orgullo que los críos sienten de ver a su mamá arreglada, hermosa y lista para ir trabajar, y ese es el mejor alimento antes de ir a la escuela.Stockbyte/Thinkstock

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del segundo trimestre del 2009, las mujeres destinan 50 horas en promedio a la semana al trabajo, mientras que los hombres dedican 44.5, estos datos reflejan que la carga global está influenciada por múltiples aspectos, donde la división sexual del trabajo, la organización doméstica y las condiciones económicas y sociales existentes, marcan en buena forma la pauta de participación que ambos tienen tanto fuera como dentro del hogar.

Las mujeres que deciden trabajar y recibir remuneración económica, pueden enfrentar barreras sociales que son duras y hasta difíciles de superar

Como la idea que el proyecto personal no incluye, se antepone, al de familia. Hay que hacer alarde de inteligencia emocional para sobreponerse a la crítica despiadada de quienes piensan, que una fémina que es madre, para serlo de buena forma, tiene que renunciar a una larga lista tanto de deseos como de aspiraciones personales. Y por encima de todo esto, sobrevivir a la equivocada afirmación que una mujer sólo trabaja porque tiene necesidad económica, porque se asegura con esta errada declaración, que ninguna mujer tiene el firme anhelo de la realización o siente pasión por su ejercicio profesional.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), por medio de la publicación Mujeres y Hombres en México 2010, expone que: “El número de hijos, en el caso de las mujeres, de igual manera condiciona su inserción en la actividad económica, ya que a medida que aumenta, las posibilidades de insertarse o mantenerse en el mercado laboral van disminuyendo, ante la mayor carga de trabajo que representa el cuidado de los hijos y las actividades del hogar”. Es así que, mujeres con uno o dos hijos, 4 de cada 10 participan en el trabajo remunerado, contra únicamente 2 de cada 10 mujeres con seis hijos o más, según datos de este estudio.

Es justo hacer un merecido reconocimiento a cada una de las mujeres que han decidido multiplicar sus funciones, tener cuidadas sus prioridades de vida, abrirse camino laboral y mantener vivo el deseo de ser para sus hijos, una fuente de cariño, seguridad, así como una referencia para lo que ellos quieren para sí mismos.

Cifras rosas:

Se calcula que del 100% de la población de mujeres mayores de edad, el 40.6% son económicamente activas.
65 de cada 100 mujeres ocupadas son asalariadas, 22 trabajan por cuenta propia, 11 no reciben pago alguno y 2 son empleadoras.
El 43.1% de las mujeres ocupadas laboran básicamente una jornada de trabajo semanal de 35 a 48 horas.
Fuente: Estadísticas a propósito del Día Internacional de la Mujer, (INEGI 2006)

Tras darles el beso de buenas noches a sus pequeños y escuchar de nueva cuenta el despertador, miles de mujeres sueñan con poder enseñarles a sus críos que la voluntad es un aliado imprescindible para el cumplimiento de logros, que la faena de la vida necesita organización, pero ante todo, estar inspirado, y por último, que el futuro se decide, no “llega”. Tras apagar la campana del reloj que marca el momento de salir de la cama, la mayor fuerza que ellas tienen es saber que brindan a sus hijos el más valioso de todos los patrimonios: Su ejemplo.

“La perseverancia es el motor del éxito”

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